lunes, 19 de diciembre de 2011

Tienda Ebaobab, Almagro (Ciudad Real)

Hace unos años, allá por septiembre de 2007, Elena y yo visitamos Almagro, precioso pueblo castellano-manchego famoso por su Corral de Comedias y su Festival de Teatro Clásico.

Cada vez que viajo, debido a mi afición por la lectura y la escritura, tengo la costumbre de informarme sobre las librerías de cada lugar y, siempre que puedo, visitarlas. Más aún aquellas llamadas "de viejo" o que tengan alguna peculiaridad que las haga diferentes de las que solemos tener a mano en la ciudad, muchas de ellas grandes cadenas que han perdido el encanto de las librerías de antaño.

Fue allí, en la Plaza Mayor de Almagro, donde tuve la suerte de conocer la Tienda Ebaobab, y en ella a su propietario, el escritor Francisco Romero. El emplazamiento de la tienda, en los soportales de la Plaza Mayor, le confería la peculiaridad y el encanto de los que hablaba antes. Desde el principio me llamaron la atención varias cosas. Marionetas de Praga; reproducciones de una baraja de cartas de principios del siglo XVIII, descubierta durante unas reformas en el Corral de Comedias; guías, cuadernos, imanes, todos con motivos almagreños... Pero lo más significativo del lugar, lo que más llamó mi atención, fue la librería.
Los anaqueles no contenían la oferta habitual de libros que monopoliza el espacio de la mayoría de librerías al uso. En lugar preferente, como no podía ser de otra forma, las obras de un autor hasta entonces desconocido para mi: Francisco Romero, el propietario del local. 

El propio autor atendía a sus clientes tras el mostrador. De carácter afable y tranquilo, ofrecía consejo a quien se lo pedía y orientaba sobre sus obras y otros productos en venta. No pude evitar hojear sus libros. Un buen puñado de títulos se disponían con orden sobre las estanterías: "La futura memoria", "Memorias de un paraguas", "4 hilos para un epitafio", "Y el pirata creó el mar"... A día de hoy Francisco tiene once novelas publicadas, un libro de cuentos y cinco volúmenes de teatro que incluyen catorce obras, aunque su producción literaria abarca también otros géneros como el guión radiofónico y cinematográfico.

Recuerdo que Elena y yo mantuvimos una breve conversación con Francisco y compramos un par de títulos: "Memorias de un paraguas" y "La quimera de Alonso y Sancho". El autor nos dedicó sus obras y nos fuimos con la sensación de haber descubierto algo diferente.

De vuelta a casa, leí con interés los dos libros y me gustaron mucho. Entré en la web del autor -aquí- y descubrí el resto de la historia. Francisco creó Baobab Ediciones en 1997, en sus propias palabras, "para reivindicar el derecho que tiene el autor de controlar todo el proceso de su obra, desde que nace la idea hasta que se edita y distribuye". Abrió la tienda en 2005 y su trayectoria como escritor está plagada de galardones, entre los que destacan los siguientes: 

- Premio Kutxa Ciudad de San Sebastián de Teatro 2007 con "Shylock Gallerie".
- Premio Río Manzanares de Novela 2005 con "Papel Carbón", concedido por el Ayuntamiento de Madrid.
- Premio Alejandro Casona de Teatro 2003 con la obra "Terapia", concedido por la Consejería de Cultura del Principado de Asturias.
- Premio Nacional "Hogar Sur" de Teatro de Comedias 1999 con la obra "El legado de Julie Newman".
- Premio Dulce Chacón de Novela Corta 2003, finalista del Premio Gabriel Sijé 2000 y finalista del Premio Felipe Trigo 2003 con "Memorias de un Paraguas".
- Finalista del Premio Ateneo de Valladolid de Novela 2010 con "Las manos prestadas".- Finalista del Premio Juan Pablo Forner de Novela 2005 con "Lágrimas de Yaiza".- Finalista del Premio Internacional Emilio Alarcos Llorach de Novela 2004 con "4 hilos para un epitafio".
- Finalista del Premio Narrativa de Cuenca 2011 con "Los colores de Atila".

Hace cuatro años que visité la Tienda Ebaobab y descubrí la obra de Francisco. Su trabajo como escritor es encomiable, pero qué decir de su labor como editor. En palabras del propio autor: 

"En la actualidad el mercado editorial está en manos de poderosas multinacionales que junto a los más importantes agentes literarios deciden los escritores que deben promocionar, que libros hay que vender o cómo repartir los premios literarios más importantes, y casi siempre regidos por la idea de obtener el mayor beneficio en el menor tiempo posible.
Los libros se han convertido en un artículo de consumo y muy pocos permanecen en las estanterías más de una temporada. El criterio menos importante a la hora de editar una novela y distribuirla es la propia calidad de lo escrito.
Con la aparición de internet se ofrece la oportunidad a los escritores, y artistas de otros campos, de poder encontrar un canal de difusión para su obra sin tener que aceptar las reglas de la globalización cultural.
Por otra parte, al ser el propio autor el que arriesga su dinero para editar y difundir su obra, el nivel de autocrítica es muy alto porque no existen anticipos editoriales ni compromisos que cumplir"

Ese es el espíritu que me llamó tanto la atención hace cuatro años. Hay que tenerlos muy bien puestos para dar un salto al vacío y luchar por un sueño de la forma en que Francisco lo hizo. Es por eso por lo que sigo entrando en su web y le deseo el éxito que merece. Espero poder volver pronto a Almagro.

3 comentarios:

Argax dijo...

Ya en su momento me contaste la historia, pero es que por aquí y así contada resulta irresistible. Pues ya tenemos destino para escaparnos cuando no sepamos qué hacer, no?

Argax dijo...

De hecho voy a enlazar la página de este hombre en mis blogs.

Ismael dijo...

Una escapada más que recomendable, Almagro es precioso y me encantaría volver al Corral de Comedias y a la tienda de Francisco. Te encantará, estoy seguro.