miércoles, 23 de enero de 2013

"Aquí vive el horror", Jay Anson

"Aquí vive el horror"
Jay Anson (1977)

112, Ocean Avenue, Amityville, Long Island, a 30 kilómetros de Nueva York (EE:UU.). Madrugada del 13 de noviembre de 1974. Ronald DeFeo, de 24 años, narcotizó a sus padres y a sus 4 hermanos y mientras yacían boca abajo en sus camas les disparó uno por uno con una escopeta, muriendo todos prácticamente en el acto. Eran las 3:15 horas, quedaos con ese dato.

Cuando fue interrogado sobre lo sucedido, primero por sus vecinos y más tarde por la policía, afirmó que tanto la matanza como la hora en la que tenía que ser cometida le fueron señaladas por un ser que le “obligó” a actuar de ese modo. DeFeo fue condenado a cadena perpetua.

Un año después de la tragedia, la casa fue adquirida por George y Kathleen Lutz, quienes pese a conocer la terrible historia que se cernía sobre la casa se trasladaron a ella en diciembre de 1975, unos días antes de Navidad, junto con sus 3 hijos. Menos de un mes más tarde, durante la madrugada del 14 de enero de 1976, los Lutz huyeron de la casa como alma que lleva el diablo, dejando allí todas sus pertenencias y negándose a volver ni siquiera para recogerlas.

¿Qué ocurrió en aquella casa?

Describir el horror que invadió Amityville en aquellos meses de mediados de los 1970 no era nada fácil, y si recomendamos el libro de Anson es principalmente por tres razones, dos de ellas objetivas y una de índole más “personal”.

Una de las principales ventajas con las que contó Jay Anson fue la recencia. Hay que recordar que los hechos tuvieron lugar entre noviembre de 1974 y enero de 1976. “Aquí vive el horror” fue publicado apenas un año después, por lo que el autor pudo contar con testimonios de los propios protagonistas de la historia.

Para la redacción del libro el autor se valió de entrevistas con matrimonio Lutz. George Lee y Kathleen en principio no querían hablar sobre lo que pasó en aquella casa y sólo querían olvidar y vivir tranquilos, pero cuando comprobaron que muchos medios se hicieron eco de la historia y, lo que es peor, que algunos de esos medios les acusaban de fabuladores, sensacionalistas y de haber exagerado o directamente inventado la historia, decidieron hablar. Su testimonio detallado de lo ocurrido durante los 28 días que habitaron la casa quedó grabado en cintas magnetofónicas en forma de “diario oral” de los hechos. Ellos no sabían que sus declaraciones serían posteriormente confirmadas por otros testigos como el padre Mancuso y agentes de policía local.

En segundo lugar, el libro de Anson no es un mero ensayo sobre lo que aconteció en aquella casa, sino que lo presenta de forma novelada, incluyendo descripciones y diálogos entre los protagonistas que bien pudieron darse si no de manera exacta sí muy aproximada.

Y es que, dejando a un lado las opiniones a favor y en contra de la veracidad de los hechos, hay algo que es de sentido común, tal como apunta el autor en sus conclusiones. Y es que “se necesita más que un exceso de imaginación o nerviosismo para impulsar a una familia sensata de 5 miembros a tomar una medida tan drástica como abandonar una magnífica casa de 3 plantas, más un sótano completo, una piscina y una caseta para embarcaciones, sin llevarse siquiera sus objetos de uso personal”.

Estos son algunos de los sucesos que allí ocurrieron, descritos por las propias víctimas y testigos presenciales:
Sensación de frío glacial.
Una ventana que se cierra de golpe atrapando la mano de Danny, uno de los hijos de la pareja.
Visiones.
Daños causados en puertas, ventanas y barandillas.
Telequinesias -movimiento espontáneo y sin causa aparente de diversos objetos-.
Olores nauseabundos.
Ruidos estruendosos.
Crucifijos que aparecen invertidos.
Invasiones de moscas.
Levitaciones.
Trances, cambios bruscos de humor, extraños sueños...
Apariciones de figuras espectrales, en concreto la de un niño, una figura encapuchada, un ente con la cara quemada junto a la chimenea que se yergue en el descansillo y, aunque suene surrealista, un cerdito llamado Jodie que habla con uno de los hijos de los Lutz. Todos sabemos que los niños son propensos a inventar amigos imaginarios e incluso a mantener diálogos con ellos. El problema llegó cuando el niño dijo que el cerdito le contó la historia de otro niño que vivía en aquella casa y que resultó ser una de las víctimas de Ronald DeFeo, en concreto uno de sus hermanos pequeños.

Además, George despertaba casi cada noche a la misma hora, las 3:15 de la madrugada, justo a la hora en la que Ronald DeFeo cometió sus crímenes.

Antes os dije que íbamos a recomendar este libro por tres razones y que una de ellas era más “personal”. Pues bien, la verdad es que cuando leí este libro no sólo me llamó la atención todo lo comentado anteriormente, que ya de por sí es bastante. El caso es que el autor logra meternos en la historia y transmitir el horror que debieron sentir sus protagonistas. Pasé auténtico miedo con esta lectura, y eso no es algo fácil de conseguir.

El programa en el que recomendamos este libro, programa nº259 de "Voces del Misterio", está disponible en Ivoox y podéis escucharlo y/o descargarlo aquí.

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