jueves, 14 de febrero de 2013

Donde quieres estar...

Llegas a casa y, en unos minutos, te encuentras recorriendo Suecia en un camión de mudanzas, acompañado por un vendedor de salchichas, un ladrón de tres al cuarto, un vejete centenario y una mujer con una mascota un tanto especial... un elefante.

Los libros son así. De repente, pasas de una fría sala de hospital en la que te han sacado sangre para unos análisis a vivir una aventura que pretende sólo entretener y demostrar que hasta con cien años es posible descojonarse de todo y de todos.

Dentro de un rato volverás al trabajo, ese empleo remunerado que te permite respirar sin plantearte si tendrás para comer mañana o si el banco se quedará con tu casa y pasarás el resto de tus días bajo el mejor puente de la ciudad. Pero llega un momento en el que comprendes que la vida real no es la del trabajo remunerado, la de las obligaciones impuestas. La vida real es la que te hace sentir bien y la no elegida sólo debes mirarla de reojo. Y es entonces cuando decides que vas a seguir hacia adelante, cumpliendo con esas obligaciones impuestas, no elegidas, porque de momento debes hacerlo. Pero no descartas que todo cambie. Las fuerzas, que en los últimos meses te han fallado, regresan para luchar por ello.

Mientras tanto, te convences de qué es lo más importante. Vivir la vida, pero la vida real, la que te hace sonreír, esa llena de ilusiones en la que están tus libros, tu escritura, tus seres queridos y poco más.

Y ahora mismo tienes claro dónde quieres estar. Abres de nuevo el libro y regresas a Suecia. Te acomodas en el camión de mudanzas y te descojonas de la vida junto al vendedor de salchichas, el ladrón de tres al cuarto, el vejete centenario, la mujer... y su elefante. Todo lo demás, en estos momentos, no existe.

2 comentarios:

Argax dijo...

Si señor. Yo ahora mismo, después de hacer la comida, que en cierta manera se parece un poco a escribir, en cuanto a que creas algo que va a incluirse en la órbita de ese mundo verdadero del que hablas; después de la comida decía, me voy a Región y a un planeta donde los matrimonios son un trío de seres blandos. Así si que se está bien amigo.

Te veo en la realidad que quieras, espero que pronto.

Ismael dijo...

Poco a poco, la realidad de la lectura y la escritura ha ido ganando terreno. A día de hoy, más aún comprobando lo que ofrecen periódicos, radios y televisiones, me quedo con un buen libro.

Descubrir nuevas realidades, la del día a día está podrida amigo.

Nos vemos pronto en una realidad amable y, cómo no, birra en mano.