martes, 2 de abril de 2013

"En busca de lo imposible", Javier Pérez Campos

"En busca de lo imposible"
Javier Pérez Campos (2012)
Editorial Anaya Multimedia - Anaya Interactiva
Colección 800 books
El libro que voy a reseñar hoy es de los que me gusta leer y de los que me gustaría escribir algún día a mi. Así, tal como suena. No se trata de un libro de relatos, no es una novela, no es poesía ni teatro, tampoco un libro erótico o uno de esos de crímenes en algún país nórdico, que tan de moda están, ni un cuento infantil o de autoayuda, que también se llevan mucho ahora. Es periodismo de investigación, puro y duro. El relato de cómo investigar unos hechos, sean del signo que sean, a pie de calle, en el lugar donde estos han sucedido o siguen sucediendo.

En el mundo del misterio, como en tantos otros ámbitos, siempre se ha diferenciado entre dos tipos de investigadores: los de salón y los de campo. Los primeros son aquellos que escriben desde una atalaya, desde el púlpito que construyen con un ego que no les cabe en el pecho y a los que poco les importa la realidad de los hechos sobre los que escriben. Desde el cómodo sillón de su casa o con internet como única fuente de información, se limitan a pontificar y a escribir artículos y libros como churros sin tener ni pajolera idea del tema que tratan. Pese a ello, quieren que se les trate con la seriedad que no merecen, ya que su trabajo puede hacerlo cualquiera y, en mi opinión, no tiene mérito alguno lo que hacen.

El segundo grupo de investigadores, los de campo, son a mi entender los auténticos motores de cualquier búsqueda. Personas inquietas, con un afán de superación sin límites y una curiosidad innata que les lleva al lugar de los hechos para investigar in situ, para entrevistar a los protagonistas de lo ocurrido, a los testigos, tomar mil y una notas en sus cuadernos de campo para luego redactarlas y plasmarlas en sus artículos y libros. He ahí la diferencia. Los investigadores de campo escriben con conocimiento de causa, saben de lo que hablan porque lo han vivido en primera persona, tal vez no los hechos en sí -qué difícil es eso- pero sí a través de sus protagonistas. Saben que no pueden estarse quietos porque su forma de ser no se lo permite. Y esa inquietud, mueve montañas.

El libro de Javier Pérez Campos, redactor de "Cuarto Milenio" y "Milenio3", es de esos libros de los que sabes que cada coma, cada letra, cada palabra, frase y capítulo están escritos por alguien que ha estado en el lugar de los hechos. Javier tiene la habilidad de transmitir con pericia lo que ha vivido, de forma que el lector puede componerse un esquema preciso de los hechos. La importancia reside en la búsqueda, no pretende sentar cátedra, muestra los resultados de sus investigaciones para que sea el lector el que llegue a sus propias conclusiones, algo de agradecer en estos tiempos en los que parece que muchos quieren aparentar saber más que nadie.

Con un sano escepticismo por delante -hay casos en los que la labor de investigación de campo le lleva a encontrar explicación a lo que en apariencia no la tenía-, el autor se convierte en cronista de los hechos, pero siempre con el testimonio de los protagonistas de lo sucedido como eje de la investigación, y siempre habiendo pisado los lugares en los que lo inexplicable, lo irracional, parece haber tomado forma.

El libro está dividido en cuatro partes: "Tragedias y fantasmas", "La España mágica", "Lugares marcados" y "Enigmas inéditos". En cada una de ellas, Javier nos detalla la investigación de los once expedientes que componen la obra. Visitamos, entre otros muchos lugares, Belchite (Zaragoza), un lugar marcado por la tragedia; Cuenca, para conocer la maldición de las momias; Autol (La Rioja), con una historia sorprendente protagonizada por la danesa Jette Toft Madsen; Valencia, Albacete y Segovia, con sus respectivos edificios marcados... Todo esto y mucho más, junto con un buen número de fotografías que ilustran cada una de las investigaciones.

Me ha gustado mucho el hecho de que el autor no se ciñe a casos clásicos, sino que también investiga y escribe sobre algunos que permanecían inéditos y que gracias a su búsqueda en hemerotecas y bibliotecas han salido a la luz cuando ya nadie parecía estar dispuesto a recuperarlos.

Soy lector asiduo de novelas, libros de relatos, ensayos, siempre de géneros variados. Pero siento una especial debilidad por los libros de investigación. Hay algo en ellos que destila buen hacer y mucho trabajo de campo. Y si encima, como en este caso, está bien escrito, no puedo más que recomendar su lectura.

No hay comentarios: