miércoles, 15 de mayo de 2013

"La palabra heredada", Eudora Welty

"La palabra heredada"
Título original: "One´s Writer´s Beginnings"
Eudora Welty (1984)
Editorial Impedimenta (2012)
En mi última visita a la Biblioteca Provincial Infanta Elena, me hice con un libro que no estaba en mi lista de lecturas pendientes. Aunque lo conocía, hasta entonces no me había llamado demasiado la atención. Lo descubrí en uno de los anaqueles, mientras buscaba otros libros; leí la sinopsis, me gustó y, sin pensarlo dos veces, empecé a leer. Las primeras páginas me gustaron tanto que decidí sacarlo a préstamo para leerlo entero.

Hasta entonces, como digo, no estaba entre mis lecturas pendientes. Por ninguna razón en especial, tal vez porque de Eudora Welty no había leído nada. En este libro encontramos una autobiografía muy especial de sus primeros años, de su infancia y de sus inicios en la escritura. Su estilo me enganchó desde las primeras líneas y ahora, una vez terminado el libro, me alegro de haberme tropezado con él en la biblioteca. Cada día creo menos en las casualidades y más en las causalidades...

Os transcribo la sinopsis del libro para que os hagáis una composición general del mismo:

En La palabra heredada, el delicioso libro de memorias que Eudora Welty escribió a los 75 años, los recuerdos de la niñez se vinculan a los comienzos de su carrera literaria, y se recrea un mundo que ya no existe con la sutileza y el ingenio que siempre caracterizaron la obra de ficción de la excepcional autora sureña.
El sonido de los relojes, las altas montañas de Virginia Occidental, la madre independiente y enérgica. La emoción de lo que se rememora y nunca volverá. Inicialmente concebida en forma de tres conferencias impartidas en Harvard, la obra se convirtió en un auténtico bestseller en 1984, y se mantuvo durante meses entre los libros más vendidos de la lista del New York Times. Estamos, pues, ante una joya del género biográfico, recuperada ahora con las imágenes familiares de la edición original, y la mítica traducción de Miguel Martínez-Lage, revisada y corregida para la ocasión.

Son muchos los pasajes memorables de este libro. Como no es posible reproducirlos todos, me gustaría destacar un par de ellos como muestra.

Como saben los que me conocen, me encantan las montañas, la paz y libertad que me transmiten. Es una sensación difícil de explicar que me acompaña desde hace muchos años, por eso cada vez que puedo intento escaparme a algún lugar apartado, frío y montañoso en el que recuperar esas sensaciones. Por ese motivo, uno de los pasajes del libro de Eudora Welty que me ha gustado especialmente es el siguiente:

Necesité de la cumbre de la montaña, o eso me parece ahora, para procurarme una cierta sensación de independencia. Sentí como si descubriera algo no probado con anterioridad en mi corta vida, o como si lo hubiese redescubierto, pues lo relacioné con el sabor del agua que brotaba del pozo, junto con el reborde metálico que subía rebotando contra las paredes vivas de la montaña, ya que desde aquellas profundidades surgía lleno a rebosar, chorreando goterones brillantes como las estrellas bordadas en una cinta. Me apasionaba beber directamente del pozal. La frialdad, los manantiales remotos, invisibles, inauditos que habían ido a parar a mi boca, la fuerza del hierro que contenía el sabor y me acariciaba los carrillos, su olor a helecho; todo aquello, al tragar, me susurraba montaña, montaña, montaña. Cada sorbo me integraba en el entorno, me sellaba al lugar en el que me encontraba, con los pies desnudos plantados sobre la montaña, rociada de agua embelesada. Sentí que había ido allí a hacer algo que nadie podría hacer por mi.

La atracción de la montaña es una sensación tan difícil de explicar como placentera para quien la experimenta, y Eudora Welty, en poco más de cien palabras, la transmite a las mil maravillas.

El segundo pasaje que me gustaría transcribir -insisto, hay muchos más que merecerían ser destacados- es el comienzo del poema Home, del bardo mississipiano William Alexander Percy, incluido en el primer poemario que compró la autora, titulado In April Once:

I have a need of silence and of stars.
Too much is said too loudly. I am dazed.
The silken sound of whirled infinity
Is lost in voices shouting to be heard...

Yo también necesito silencio y me aturde el ruido. Silencio frente a ruido, un sonido agradable y placentero frente al hastío provocado por los molestos ruidos que nos rodean, disfrazar en un pasaje en apariencia evidente un mensaje críptico y profundo...

Un último apunte. La edición de 2012 de la Editorial Impedimenta cuenta con la gran traducción de Miguel Martínez-Lage, traductor de otros grandes autores como Amis, Coetzee, Hornby y Faulkner. La historia de cómo el editor accedió a publicar La palabra heredada es narrada en la estupenda Nota del Editor que abre el libro. Todo un homenaje a un excelente traductor que, por desgracia, murió de forma repentina en abril de 2011, a la temprana edad de 50 años.

Sin duda, Eudora Welty ha sido, para mi, todo un descubrimiento. Me encanta que la causalidad ponga en mi camino textos así, hasta ahora desconocidos.

2 comentarios:

Ana Parrilla dijo...

Lo mejor son esos descubrimientos inesperados. Por eso me encanta perderme por las bibliotecas. Me apunto la novela, no la conocía, y me ha encantado lo que has dicho de ella en tu reseña.

Un abrazo.

Ismael dijo...

En realidad no es una novela, son las memorias de infancia de Eudora Welty y sus primeros pasos como escritora, pero tan bien narrado todo que da igual que sea autobiografía o novela.

A mi también me encanta perderme en bibliotecas. Es más, mañana lo haré de nuevo...

Gracias por tu comentario, un abrazo.