jueves, 23 de mayo de 2013

Una pequeña re-caída

Llevo algunos días sin escribir en el blog. La salud ha vuelto a jugarme una mala pasada y estoy recuperándome del susto y de las contusiones y heridas provocadas por mi nueva re-caída. Porque de eso se trató, una caída en toda regla. El problema es que no sé qué pasó. Intentaré resumirlo lo mejor posible, al menos me servirá como terapia para alejar fantasmas...

Mis amigos los acúfenos llevan meses dándome la lata. No puedo dormir bien, no descanso, y ello sumado a los horarios de trabajo forman un cóctel explosivo que me provoca una especie de insomnio que se traduce en una dichosa falta de descanso que se acumula día tras día.

Lo tengo más que comprobado: Suelo dormir/descansar uno de cada cuatro días, imagino que por puro agotamiento. El caso es que la noche del jueves al viernes de la semana pasada, logré conciliar el sueño sobre las cuatro de la madrugada y me levanté antes de las seis, ya que entraba a trabajar a las siete.

Con menos de dos horas de sueño en el cuerpo podéis imaginar que no estaba en mi mejor momento. Somnoliento, muy cansado... Tanto, que decidí ir al trabajo en autobús en lugar de coger el coche, por si las moscas.

Salí del trabajo a las tres y, al llegar a casa, almorcé y decidí sentarme un ratito en el sofá para intentar descansar algo, aunque tenía cosas que hacer más tarde. Es curioso cómo durante el día, con el trajinar de personas y coches por la calle, con la televisión y demás ruidos a los que, por desgracia, tan acostumbrados estamos, los acúfenos se enmascaran y no me molestan tanto, por lo que hay veces que duermo más de día que de noche. En fin...

El caso es que, después de que mi novia saliera para ir al trabajo, me quedé solo en casa, medio dormido, con la televisión de fondo. Lo último que recuerdo es precisamente eso: Los ojos se me cerraban, en la televisión estaban poniendo la misma mierda de siempre, no importa el canal... y me dormí.

Imaginad mi desagradable sorpresa cuando, al abrir los ojos, desperté a unos dos metros de donde me encontraba, tumbado en el suelo, boca arriba, mareado y sin saber qué había pasado. La pequeña mesa que tenemos delante del sofá se había desplazado más de un metro, el vaso de agua que había sobre ella estaba volcado...

Cuando logré hacerme una composición de lo que estaba pasando, me levanté despacio. Estaba muy dolorido. Noté un fuerte dolor en la parte occipital del cráneo, me llevé la mano a la oreja derecha... y noté cómo se cubría de sangre. Aún aturdido, llamé por teléfono a mis padres -mi novia estaba en el trabajo y no quería asustarla- para que me recogieran y me llevaran a urgencias.

No puedo describir la sensación de impotencia al no saber qué había pasado. Echar una cabezada en el sofá y despertarte en el suelo con la cabeza abierta sin saber por qué es una sensación que no deseo a nadie. Nunca me ha pasado y espero que nunca se repita.

En urgencias me hicieron algunas pruebas para descartar fracturas. Tenía una herida en el cráneo sin fractura, y otra algo más importante en la parte interna de la oreja derecha que necesitó cuatro puntos de sutura. Me dolían la cabeza, las cervicales, el hombro, el codo, la cadera y hasta el tobillo. Toda la parte derecha de mi cuerpo me dolía y, aún hoy, pese a estar mejor, me sigue molestando.

Al estar solo en casa, los médicos no pudieron darme una explicación a lo ocurrido. Yo tampoco pude, no me acordaba de nada y sigo sin recordar qué pasó. Es probable que nunca lo sepa. Me dijeron que pudo ser una crisis epiléptica, que finalmente descartaron; narcolepsia o cualquier otro trastorno del sueño, agotamiento... El caso es que, de nuevo, tendré que hacerme pruebas para descartar patologías e intentar averiguar qué narices pasa.

Hoy es jueves, ha pasado casi una semana de aquello. Sigo dolorido, salgo a la calle pero no puedo hacer grandes esfuerzos, me duele la espalda y hasta mañana no me quitarán los puntos. Creo saber el por qué de todo esto, pero prefiero que sean los médicos los que determinen las causas o, al menos, que logren que no se vuelva a repetir un episodio tan desagradable.

Es por esto por lo que apenas he escrito en el blog los últimos días. Espero que todo vuelva pronto a la normalidad porque estoy harto. Las últimas semanas me encontraba mucho mejor, más animado y con ganas de hacer muchas cosas, y esto me ha vuelto a descolocar. Aún así, quiero ser positivo y pensar que no va a volver a pasar y que la mala racha va a terminar de una vez por todas.

2 comentarios:

Jomolo dijo...

Lo siento compañero, te aseguro que, aunque lo mío no es tan grave, te entiendo perfectamente. Espero que te recuperes y nos veamos pronto, mejor en los bares que en el trabajo :).
Un abrazo

Ismael dijo...

Gracias Pepe, te deseo lo mejor y que pronto estés bien.
Recupérate y espero verte pronto. Me apunto lo de los bares ;)
Un abrazo.