miércoles, 31 de julio de 2013

Balompié

Es divertido descubrir pequeñas y grandes historias de fútbol. Se podría escribir una antología sobre ellas y algún día, por qué no, a lo mejor doy forma a todas las que voy recopilando. La anécdota o curiosidad que traigo hoy a mi bitácora es posible que algunos la conozcáis, sobre todo si sois aficionados del Real Betis Balompié.

El fútbol, como todos sabemos, llegó a nuestro país gracias a los hijos de la Gran Bretaña. Pues bien, en dicho país este deporte se denomina football. Los intentos por castellanizar el término fueron muchos desde el comienzo de los tiempos futbolísticos patrios. En principio se optó por utilizar términos como foot-ball (origen del actual fútbol, utilizado hasta la saciedad), bola con el pie, juego de la pelota con los pies, ballon au pied o pie-balón.

El periódico El Imparcial publicó, en su portada del 1 de agosto de 1908, el artículo firmado por Mariano de Cavia titulado El Balompié, en el que daba su opinión sobre el anglicismo football. Reproduzco lo más interesante de dicho artículo a continuación:

Varios jóvenes amables se proponen organizar una nueva sociedad de "football"; desean darle un nombre español y no acertando con él, me hacen la merced de apelar a mis cortas luces, porque ellos tiene por intraducible el vocablo inglés como se denomina a este deporte.
¡Intraducible!. Así como Napoleón, o quien fuese, dijo que la palabra "imposible" no era francesa, yo me permito creer que la palabra "intraducible" es una de las más inútiles de nuestro vocabulario. Para un idioma tan copioso, variado, expresivo y flexible como el español, muy a duras penas se haya una voz o término extranjero que no tenga equivalencia exacta, o que en último caso, y sin caer en el vicio del barbarismo, no sea asimilable o adaptable con la debida holgura.
El término "football" no solamente no es intraducible, sino que al traducirlo al pie de la letra -ya que el pie toma tanta parte en ese juego– nos encontramos con un vocablo español de la más clara significación y de la más castiza estructura.
El vocablo inglés es doble: está compuesto foot (pie) y ball (balón). Pelota muy grande de viento, llama al balón, el diccionario de la Academia en la segunda acepción de la palabra. Disponiendo, pues, en nuestro idioma de las mismas dos voces que en inglés e igualmente precisas y breves, nada más lógico y hacedero que componer la palabra balonpié. Cambiando en “m” la “n” de balón, por la misma regla ortográfica que se sigue en ciempiés, sambenito, el apellido Sampedro, etc., etc.
...
Cierto que al principio parecerá raro y chocante la palabra balompié, como acontece con toda novedad léxica; pero repítase varias veces el vocablo - balompié, balompié, balompié, balompié – y presto se acostumbrará el oído, merced a la significativa y castiza estructura de esas tres sílabas. ¿No es eso mejor que decir fútbol, como dicen los más, diciéndolo torpemente y sin saber lo que se dice? Y para no cansar más aquí pongo término a esta vaga y quizás vana leccioncilla de castellano visto ordeñar, saludando afectuosamente a los briosos jugadores del balompié, y despidiéndome del vocablo nuevo con las palabras de un padre que no se fía mucho de la fuerza de la razón: ¡Fortuna te de Dios, hijo!”.


Mariano de Cavia (1855-1920) fue un gran periodista que se preocupó vivamente por cultivar y perfeccionar nuestro idioma. Siempre atento a las nuevas tendencias, una de sus múltiples aportaciones fue este término, ya utilizado desde meses antes por los fundadores del Sevilla Balompié, club cuyo nombre recibió el espaldarazo definitivo gracias a este insigne humanista y periodista aragonés.

Podemos proclamar con orgullo que el Betis fue pionero en España a la hora de incluir el término balompié en su denominación (Sevilla Balompié, 1907). Otros equipos adoptarían el término más tarde, como el Riotinto (Balompié  Río Tinto, 1914; más tarde Riotinto Balompié), el Écija (Écija Balompié, 1939) o el Albacete (Albacete Balompié, 1941). Como última curiosidad, destacar que esta palabra no fue incluida en el Diccionario de la R.A.E. hasta el año 1927.
Resulta interesante comprobar cómo el término balompié apenas ha sido adoptado por los clubes españoles. La mayoría contienen en su nomenclatura la palabra fútbol, pese a ser balompié la transcripción literal al español del football, deporte llegado a las costas onubenses desde Inglaterra allá por los últimos años del siglo XIX.

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