sábado, 13 de julio de 2013

La causalidad vuelve a hacer de las suyas

Son cosas que pasan. Cuando menos te lo esperas, un recuerdo acude a tu mente y te pone en alerta. Surge así, salta como un resorte pidiendo paso, sin permiso. Eso es lo que volvió a ocurrirme el pasado sábado.

Después de cenar, en el patio de la casa de Cala donde pasamos el fin de semana, apagamos las luces para contemplar el cielo estrellado -todo un espectáculo allí- y contar historias. Hablamos de fantasmas, de ovnis, de viajes en el tiempo y muchos otros temas inquietantes e interesantes, exponiendo no sólo los casos sino también la opinión de cada uno al respecto.

Fue entonces cuando la causalidad -insisto, la casualidad no existe- volvió a hacer de las suyas. Mi amiga R comentó que ella tuvo en su poder un expediente ovni real, en concreto una fotocopia que le fue facilitada por un conocido. Cuando comentó el caso, como no podía ser de otra forma, me resultó familiar. Una idea había surgido en mi mente, pero en ese momento preferí guardar silencio y hacer algunas comprobaciones previas.

Al llegar a Sevilla, me puse manos a la obra. Lo primero que hice fue intentar localizar dónde había leído sobre ese caso. Estaba casi seguro de que lo encontraría en el libro de Juan José Benítez Materia reservada (Planeta, 1993), pero me equivoqué. Saqué de mi biblioteca todos los libros del investigador navarro sobre el tema y, muchos años después, volví a hojearlos, aunque en un primer repaso no localicé nada que me llevara al caso en cuestión.

Cambié de estrategia. Accedí a la web del Ejército del Aire y continué con la búsqueda. Quería localizar los expedientes desclasificados por el Ministerio de Defensa al respecto. Conseguí, al fin, los expedientes del caso o, mejor dicho, de los casos, ya que, como comprobaréis, hubo varios en aquellos días que con toda seguridad guardan relación. Me interesan no sólo por lo ocurrido, que fue muy impactante y muchos os sonará, sino por la implicación que puede tener la gestión de los incidentes por parte de...

Un alto en el camino. Como habéis comprobado, aún no he dicho a qué caso/s me refiero. No hay lugares, no hay fechas, no hay dato alguno... La razón es sencilla, necesito hacer algunas averiguaciones al respecto. La idea que surgió en mi mente el sábado por la noche puede ser interesante, pero tengo que comprobar algunas cosas antes de compartirlas. Siempre he huido de todo aquello que no tiene base alguna, pero sí me merecen todo el respeto los testimonios de militares y pilotos experimentados, con miles de horas de vuelo a sus espaldas, personas que saben distinguir perfectamente el tocino de la velocidad.

Más aún cuando existen informes oficiales sobre esos casos, aunque eso es harina de otro costal ya que, como se ha demostrado en multitud de ocasiones, antes de desclasificar los expedientes suelen sanear, por no decir censurar, más información de la cuenta.

Espero tener noticias al respecto muy pronto.

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