martes, 23 de julio de 2013

Los misterios del arte (I): Filippo Lippi

El artículo de hoy versa también sobre cosas raras. En concreto, quiero que conozcáis un cuadro y su misterio.

Para ponernos en situación, tenemos que trasladarnos en el tiempo al siglo XV. En esa época vivió Filippo Lippi (1406-1469), conocido pintor del Quattrocento italiano e influencia decisiva del gran maestro Sandro Botticelli. Hoy quiero analizar uno de sus cuadros, titulado Retrato de la Virgen con el niño Jesús y San Juan, obra que preside la habitación Saturno del Palacio Vecchio de Florencia: 
¿Qué tiene de extraño esta obra? Fijémonos en la escena que se desarrolla, en segundo plano, en la parte superior derecha de la obra. Junto a un edificio que se erige en lo que parece una elevación del terreno aparece un hombre con su perro. El hombre tiene su mano derecha sobre la frente, colocándola a modo de visera para mirar algo. Parece, incluso, que el perro también observa en la misma dirección:
¿Qué es eso que, contemplando la obra en su conjunto, tan sólo parece una mancha, una pincelada mal dada o un borrón? Si acercamos más aún la imagen, comprobamos que se trata de un objeto gris, oscuro y discoidal, liso en su parte superior y ovalado en la inferior. El pastor mira precisamente hacia ese intruso en actitud de atento observador. Además, en torno al objeto el artista plasmó una serie de trazos rojos y amarillos que transmiten la idea de que el intruso emitía algún tipo de luz o reflejo:
No me negaréis que la escena es, cuanto menos, curiosa. Más aún teniendo en cuenta que se trata de un cuadro pintado hace 500 años. Algunos dirán que no es más que la gloria de dios, interpretada de esa forma tan particular por Lippi. ¿No podría ser, en cambio, la representación de algo que el propio autor observó y que quiso plasmar en su obra para la posteridad? La imagen, no podemos negarlo, es demasiado explícita y no hay que observarla con ojos del siglo XXI, en el que estamos habituados a contemplar aviones, satélites, globos sonda y cientos de fotografías de ovnis; debemos ponernos en la mentalidad de un pintor del siglo XV, que no poseía ninguna de esas referencias.
Siempre me han llamado la atención los misterios del arte, sobre todo en la pintura: cuadros con mensaje, escenas que no deberían estar ahí, extraños objetos y símbolos y muchas otras anomalías que desde hace siglos los especialistas han estudiado sin encontrar, en muchos casos, ninguna explicación satisfactoria.

A buen seguro volveré sobre este tema. Al fin y al cabo, unir cultura y misterios es siempre una buena opción.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Genial, Isma!

Ismael dijo...

Muchas gracias. Me alegro de que te haya gustado, aunque no sepa quién eres jejeje.
Un saludo.

Anónimo dijo...

Me gusta tu forma de escribir. Sin pretensiones. Sin alardes. Me reitero: ¡Genial! Y no solo me refiero a esta entrada, sino a todo lo que haces ;)

Ismael dijo...

Mi única pretensión es la de divertirme escribiendo y la cumplo con creces.
Escribir me gusta, me relaja y es, al menos para mi, una de las mejores terapias contra el estrés del día a día.
Muchas gracias por tus palabras, me has puesto colorao jejeje.
Un saludo.