jueves, 8 de agosto de 2013

Horacio Quiroga, el gafe

Horacio Quiroga, 1897
En enero de este año, en el programa nº268 de Voces del Misterio, hablamos sobre algunas curiosidades referentes a escritores famosos. Hoy quiero recuperar para el blog la historia del cuentista, poeta y dramaturgo Horacio Quiroga. Y es que la vida del escritor uruguayo estuvo marcada desde su inicio por el infortunio.

Horacio Silvestre Quiroga Forteza nació en una fecha especial: fin de año de 1878. Cuando sólo tenía dos meses y medio, su padre se mató disparándose con una escopeta de caza en presencia de su familia. Algunos dijeron que se trató de un accidente; otros, que se suicidó debido a la complicada situación económica que atravesaban los Quiroga.

La madre volvió a casarse y se trasladó a vivir a Buenos Aires. Ascencio Barcos, padrastro de Horacio, sufrió una hemorragia cerebral que le dejó paralizado en una silla de ruedas. Ni siquiera podía hablar y la depresión le llevó al suicidio. Un día, en presencia de Horacio, que por entonces tenía 13 años y le hacía las veces de intérprete, su padrastro se disparó apretando el gatillo con el dedo del pie. Utilizó para ello la misma escopeta que mató al padre biológico del joven Quiroga.

La salud también le jugó malas pasadas al escritor uruguayo. Era asmático y tartamudo y sufrió muchos problemas de adaptación en el colegio o a la hora de hacer amigos...

A los 19 años se enamoró de María Esther Jurkowsky, pero los padres de la joven le impidieron que la siguiera visitando. A los 21 se fue a París, se quedó sin dinero, pasó hambre y hubo de regresar a Montevideo.
Horacio Quiroga, 1900
El 5 de marzo de 1902, con 24 años, Horacio mató accidentalmente a su amigo Federico Ferrando, al disparársele un arma que creía descargada y que estaba limpiando para que Ferrando se batiera al día siguiente en duelo. Pasó algunos días en la cárcel, fue liberado y se trasladó a Buenos Aires, a casa de su hermana María. En la capital argentina perdió a dos de sus hermanas, Pastora y Prudencia, aquejadas de fiebres tifoideas.

El infortunio de Quiroga no quedó ahí. Su primera mujer, Ana María Cirés, y con la que tuvo dos hijos, Eglé y Darío, se suicidó tras seis años de matrimonio ingiriendo líquido para revelar fotografías, tardando ocho días en morir. Su segunda esposa, María Elena Bravo, de 18 años y 30 más joven que Quiroga, le abandonó y se llevó con ella a la única hija de ambos, Elena.

Por esas fechas Prudencio, hermano mayor del escritor, murió en un trágico accidente y Baltasar Brum, político y amigo de la juventud de Horacio, se suicidó tras ser derrocado como presidente de Uruguay en 1933.

Como no podía ser de otra forma, los últimos años de Horacio Quiroga terminaron de confirmar el gafe que envolvió toda la vida del creador de Cuentos de la selva. A los 56 años los médicos le diagnosticaron una hipertrofia de próstata, de la que fue operado en 1936. Al serle diagnosticado un cáncer gástrico, solicitó permiso para salir unas horas del hospital. Visitó a varios amigos y a su hija Eglé antes de entrar en una farmacia para comprar cianuro. Regresó al hospital y la madrugada del 19 de febrero de 1937 le encontraron muerto en su cama.

No me negaréis que la historia tiene su miga. Pero hay más. Parece que la genética hizo su trabajo y los hijos de Quiroga heredaron el gafe paterno. Así, su hija Eglé se divorció y acabó suicidándose un año después, en 1938. Darío Quiroga, por su parte, se suicidó en 1952.

La guinda al pastel de infortunios se la llevan algunos de los allegados del escritor. Su amigo Leopoldo Lugones se mató el 18 de febrero de 1938 en una habitación de hotel, mezclando arsénico y whiskey. Su amante, la también escritora Alfonsina Storni, se arrojó al mar al serle diagnosticado un cáncer de pecho. Por último su sobrino, el novelista Jules A. Claretie, se arrojó a un tren.
Enigmas literarios
Jesús Callejo Cabo (2004)
Editorial Corona Borealis
Esta y otras muchas historias curiosas de la literatura se encuentran recopiladas en un magnífico libro de Jesús Callejo Cabo, Enigmas Literarios. Secretos y misterios en la historia de la literatura (Corona Borealis, 2004).

El programa en el que hablamos de este caso y recomendamos este libro, programa nº288 de Voces del Misterio (3 de mayo de 2013), está disponible en Ivoox y podéis escucharlo y/o descargarlo aquí.

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