sábado, 24 de agosto de 2013

L de libros, lectura... Literatura

La siguiente historia está basada en hechos reales. Tiene como protagonista a un hombre que a lo largo de su vida ha leído mucho y hoy, con treinta y cinco años, ha llegado a una importante conclusión: los libros son de las pocas cosas que merecen la pena en el mundo enfermo en el que le ha tocado vivir.

La educación de nuestro lector a punto estuvo de dar al traste con su sana afición. La incompetencia de algunos de sus profesores, sumada a un sistema educativo nefasto que no ha hecho más que empeorar con el paso de los años, provocaron el recelo de nuestro protagonista hacia todo lo relacionado con la literatura. No era más que el lógico alejamiento hacia aquello que no le transmitía sensación positiva alguna.

Fue más tarde, cuando decidió descubrir sus verdaderas aficiones por sí mismo, cuando la literatura se convirtió en parte importante de su vida.

Nuestro lector empedernido creció leyendo. Familiares y amigos sabían que en cuanto abría el libro de turno y se ponía a leer se abstraía de todo lo que le rodeaba. Se internaba en un mundo mágico, personal e intransferible, al que nadie más que él, o los que fueran como él, podía acceder.

Leía en cualquier parte, cualquier momento y lugar le eran propicios: su casa, la casa de un familiar o amigo, la playa, la piscina, el campo, el autobús, el metro, el tren, el avión, la biblioteca, alguna de las librerías que frecuentaba, bares, cafeterías, un banco de la calle, la sala de descanso de su trabajo... No había sitio en el que unos minutos de espera o asueto no se convirtieran en la excusa perfecta para abrir un libro y perderse.

Su biblioteca comenzó a crecer. Compraba libros y sacaba libros a préstamo de la biblioteca; leía libros, cómics, revistas literarias, escuchaba en la radio programas sobre libros, veía en televisión programas sobre literatura... Todo lo relacionado con la lectura, los libros, las librerías y las editoriales tenían interés para nuestro lector. Frecuentaba librerías, conoció las de su ciudad y las de los lugares que visitaba. Asistió al nacimiento de algunas y a la desaparición de muchas. Su interés por el sector del libro no hizo más que aumentar con el paso de los años.

Un buen día, a su afición por la lectura se le sumó, casi sin darse cuenta, la de la escritura. Nuestro lector se convirtió también en escritor y empezó a reflejar el mundo que le rodeaba. Sabedor de sus limitaciones, lo hizo lo mejor que pudo, intentó aprender de todo y de todos, con la ilusión por bandera y la certeza de que era algo que le hacía sentir bien. Creó un blog en el que publicaba artículos de opinión, reseñas de libros, artículos sobre algunas de las librerías que conocía, microrrelatos y muchos otros escritos, casi siempre relacionados con la literatura.

Poco a poco su blog fue creciendo, y nuestro lector-escritor empezó a colaborar con algunas publicaciones. También entró a formar parte de un programa de divulgación de historia y misterio. Incorporó al blog contenidos relacionados con el programa y con su temática, sin dejar de lado los artículos literarios ni el seguimiento de todo lo que tuviera que ver con el sector editorial.

Jamás ha podido dedicar el tiempo que le gustaría a sus grandes aficiones. A día de hoy el trabajo le ocupa demasiado tiempo, aunque suele encontrar momentos de ocio para desarrollar aquello que tanto le gusta: leer, escribir y participar en su programa de radio. Su intención es poder dedicarles más tiempo en un futuro. Al fin y al cabo, ha descubierto que poco más hay en la vida que merezca la pena.

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