lunes, 19 de agosto de 2013

La lectura y la escritura pueden perjudicar seriamente al consumo televisivo

Familiares, amigos y conocidos suelen preguntarme cómo es posible que dedique tanto tiempo a la escritura. Leer mucho (también lo hago) se entiende como algo más extendido, pero escribir a diario no es tan habitual para el común de los mortales.

Mi respuesta a la pregunta es doble: por una parte, me gusta dedicar un rato cada día a escribir porque disfruto haciéndolo. ¿Qué mejor razón que esa? Por otra parte, intento hacer comprender a quien me interroga en ese sentido, siempre con curiosidad y sin atisbo de reproche, que no creo que sea tan extraño dedicar unas horas al día a escribir cuando la mayoría de la gente dedica las mismas horas, o más aún, a sentarse delante de la televisión.

En realidad, el tiempo que le dedico a la escritura nunca me parece suficiente. Me gustaría poder dedicarle mucho más, aunque suelo encontrar un hueco todos los días para escribir, pese a que en ocasiones otros quehaceres me ocupan más de lo deseable. Ojalá algún día pueda dar forma a algunas de las ideas que me rondan la mente.

La televisión es basura. Estoy harto de la manida excusa de aquellos que hacen telebasura, maestros de la hipocresía, instigando a cambiar de canal a aquellos que no estén satisfechos con lo que estén viendo. Hay muchos canales donde elegir, dicen.
Sin tener en cuenta los canales temáticos de pago, haced un experimento. Poned Telecinco, máxima expresión de la bazofia televisiva de este país junto con Intereconomía y algunas más. Es muy posible que alguno de los representantes de la telebasura que copan dicha cadena diga en algún momento aquello de tuyo es el mando y tuya la decisión de cambiar de canal. Pues bien, hacedlo. Es más, si podéis desintonizad Telecinco, vuestra salud mental lo agradecerá.

Sólo hay un problema: es cierto que hay muchos canales, pero si hacéis un barrido uno a uno comprobaréis con estupor cómo la inmensa mayoría merecen ser también desintonizados. Hacedlo, si os arrepentís en algún momento, siempre podréis resintonizarlos. 

Una vez concluida la limpieza, os daréis cuenta de que sólo quedan en vuestro televisor tres o cuatro canales, siendo generosos, sin contar los canales de radio. Esto podría verse como una vuelta al pasado, aquellos tiempos en los que sólo existían las dos cadenas de televisión nacionales.

Yo he de confesar que no lo he hecho. En mi televisor siguen sintonizados todos los canales, pero el uso que hago de ellos es muy reducido: fútbol, algunas películas y un par de programas que me gustan, poco más. Cuando escribo suelo poner música tranquila de fondo, me ayuda a relajarme y a concentrarme en lo que quiero expresar.

Por supuesto, existen honrosas excepciones. Pero es triste comprobar cómo la bazofia invade las pantallas y la gente la consume a mansalva. Desintonizad la basura o, en su defecto, apagad la televisión. Coged un buen libro (también hay mucha basura en los libros, pero esa es otra historia) y leed. No hay mejor medicina para curar a una sociedad enferma. 

4 comentarios:

Julia Mata Bueso dijo...

Yo por eso no tengo tv, elijo lo q quiero ver en el portátil. La tv me marea!

Ismael dijo...

Me parece muy bien. Hoy en día, gracias a internet, se puede filtrar aquello que se quiere ver sin necesidad de aguantar la basura.

Al fin y al cabo, merece la pena tal vez un ¿5 %? de la programación...

Anónimo dijo...

Llevo 21 dìas sin tele....!!!!!

Ismael dijo...

Mi más sincera enhorabuena, hay pocas personas capaces de hacer algo así. Yo mismo, pese a lo que despotrico, pico de vez en cuando...
Un saludo.