jueves, 5 de septiembre de 2013

"El Maestro del Prado", Javier Sierra

El Maestro del Prado
Javier Sierra (2013)
Editorial Planeta
Entre mis lecturas habituales, los libros de Javier Sierra se han convertido en una cita ineludible para mi. Es de los pocos autores de los que he leído toda su obra y tengo todos sus libros. El turolense tiene la habilidad de construir tramas atractivas y bien argumentadas. Algunas de sus obras anteriores como La cena secreta y El ángel perdido demostraron que la clave de su éxito es una sólida base real sostenida en los muchos años de investigación del autor.

Sierra entretiene y aporta información relevante; lo hizo en sus obras anteriores y en El Maestro del Prado profundiza en un tema desconocido para muchos, los misterios del arte.

Nunca he sido un experto en pintura pero siempre he pensado, no sé por qué, que muchos cuadros guardan un mensaje encriptado más allá del sentido evidente que se les da.

El Maestro del Prado se centra en los mensajes ocultos (o no tan ocultos; están a la vista de todos, sólo hay que saber interpretarlos) que guardan algunas de las obras que se conservan en el Museo del Prado de Madrid.

En palabras del propio Javier Sierra, estamos ante un episodio autobiográfico ocurrido hace muchos años que ha decidido compartir con sus lectores. La historia es apasionante; he aquí parte de la sinopsis:

Una aventura que cambiará para siempre nuestra percepción del arte y nos ayudará a comprender su función íntima y su sentido. Un libro, en definitiva, que se convertirá en todo un referente para aquellos visitantes del Museo del Prado de Madrid que quieran ver más allá de lo que muestran sus pinturas.

Javier Sierra se nos presenta en esta narración como alumno y maestro a la vez y nos enseña el Prado en todos los sentidos. Pero este escritor nunca hace las cosas como los demás. Para llevar a cabo el viaje iniciático que narra El maestro del Prado, urde una trama apasionante que tiene como hilo conductor la presencia y las enseñanzas del doctor Luis Fovel, un hombre misterioso al que un jovencísimo Sierra conocerá una tarde de finales de 1990 frente a La Perla, una de las mejores tablas de Rafael. A partir de ese encuentro, Fovel recorrerá con el autor las salas del museo y le descifrará los enigmas que esconde su colección renacentista, proporcionándole una serie de pautas que llevarán al escritor mucho más lejos de lo que nunca hubiera imaginado.

Si tenía ganas de visitar el Museo del Prado, tras la lectura de El Maestro del Prado me apetece aún más perderme en las salas de la pinacoteca madrileña. El enigmático Luis Fovel instruye al autor en el significado profundo de las obras de arte que se pueden contemplar en el museo y en las más que probables influencias que marcaron a sus creadores.

Sierra nos introduce en una trama de proporciones históricas en la que nos demuestra que casi nada es lo que parece. Especialmente interesante me ha parecido el giro final de la historia, que no voy a destripar pero que adelanto tiene implicaciones difíciles de creer y de asimilar.

El Maestro del Prado es, de todos los libros de Javier Sierra, el que más me ha gustado con diferencia. Disfruté mucho con La cena secreta, El ángel perdido y con sus primeros libros, pero el que hoy reseño me ha hecho descubrir e interesarme por el significado profundo de obras de arte que solemos mirar pero no comprender, obras que solemos contemplar sin atisbar siquiera las intenciones profundas de aquellos que deslizaron en sus cuadros mensajes ocultos, escondidos a la vista de todos.

¿Sabes? Vivimos tiempos en los que los mensajes del arte parecen no importarle ya a nadie. Nos han hecho creer que lo único que interesa de éste es su aspecto formal, estético, los pigmentos o las técnicas empleadas, e incluso la biografía o las circunstancias personales del artista. Todo antes de preguntarnos por la razón exacta que llevó a la ejecución de una obra como ésta. Desde esa visión materialista del arte, prestar atención al mensaje equivale a adentrarse en lo especulativo, en lo inmaterial. Pero no es así. En realidad es centrarse en el lado espiritual de la pintura, en su quintaesencia... El arte sólo funciona cuando maravilla.
Luis Fovel.

2 comentarios:

Leona Lecturópata dijo...

De Javier Sierra sólo he leído La cena secreta pero es uno de mis libros favoritos. Este me llamaba mucho la atención y después de tu reseña me apetece más así que ¡a la lista interminable!

Ismael dijo...

Es cuestión de gustos.
Yo disfruté mucho con "La cena secreta" y con otros libros de Javier, pero me encanta poner en solfa la Historia oficial (ojo, siempre con una base sólida), algo que por otra parte no es difícil ya que la oficialidad es fácil de desmontar en muchas ocasiones.
Así, creo que "El Maestro de Prado" puede ser un buen comienzo para que los lectores se interesen por la "cara B" del arte y deseen profundizar en el tema.
Por cierto, qué razón llevas con eso de la lista interminable de lecturas, que no deja de aumentar...

Gracias por tu comentario, un saludo.