lunes, 16 de septiembre de 2013

Es hora de sonreír

There´s somethin´ wrong with the world today
I don´t know what it is
Something´s wrong with our eyes
...
If you can judge a wise man
By the color of his skin
Then mister you´re a better man than i

Livin´ on the edge, Aerosmith

Es hora de sonreír. Es hora de demostrar a quienes quieren destruirnos por un puñado de euros que la vida es mucho más que eso, que no van a doblegarnos y que están muy equivocados viviendo para amasar fortuna a costa del resto. Hay que hacerles entender que los ataúdes no tienen bolsillos y que cuando mueran se irán con lo puesto.
No me considero mala persona. Es más, y aunque esté mal que yo lo diga, me tengo por buena persona. Siempre intento que quien esté a mi lado se sienta lo mejor posible y no me cuesta nada hacer lo que esté en mi mano para que así sea. Sé que no puedo cambiar el Mundo, nadie por sí mismo puede hacerlo, pero si todos pusiéramos de nuestra parte para que los que nos rodean tuvieran una vida mejor, estoy seguro de que el planeta también sería un lugar mejor.

Hay muchas buenas personas, pero sigo sin entender por qué las hay malas. Hay tantas cosas que no comprendo...

Hace mucho tiempo que no veo un telediario. Sigo la actualidad a través de los medios digitales, siempre contrastando varios puntos de vista porque en internet ya se sabe, pero la inmensa mayoría de las noticias que hoy trascienden son negativas y me enervan, así que prefiero dosificar la información que me llega, más que nada por motivos de salud.

Por eso creo que hoy en día es más necesario que nunca no perder la sonrisa. Haced la prueba. Sonreíd. Disfrutad de lo bueno que tenéis, que seguro que es mucho, y enterrad lo malo. Intentad hacerle la vida más fácil a los que os rodean; si todos lo hacemos, crearemos una inmensa cadena (me viene a la mente la cadena de favores -Pay it forward- de Catherine Ryan Hyde), haremos este Mundo un poquito mejor y venceremos a los que tanto daño están haciendo.

Y es que, como escuché decir al cocinero Karlos Arguiñano en un alarde de sencillez y sabiduría, el problema en nuestro planeta es, simple y llanamente, que mandan los malos.

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