jueves, 26 de septiembre de 2013

La libertad creativa

La creatividad implica huir de lo obvio, lo seguro y lo previsible para producir algo novedoso.
Joy Paul Guilford

La creatividad es la inteligencia divirtiéndose.
Albert Einstein

A la hora de elegir sobre qué tema escribir, imagino al autor en cuestión devanándose los sesos para exprimir su creatividad buscando algo con lo que sorprender a sus lectores. Creo que esa forma de proceder es un error.

En mi opinión, uno debe dejarse llevar por lo que e apetece escribir. Obligarse a tratar un tema concreto con las miras puestas en publicar y atraer al máximo número de lectores, a costa de escribir sobre un tema no deseado por el autor, es una postura lícita y respetable pero que creo que se debería evitar. Entiendo que algunos escritores profesionales, por mucho que intenten mantener su independencia, se deben a un contrato con el editor de turno, pero no hay nada mejor para alguien a quien le gusta escribir que hacerlo sobre aquello que le apetece y ser apreciado por sus lectores precisamente por eso.

Tras esta reflexión inicial, hoy me gustaría tratar un tema delicado: los límites a la hora de pergeñar una historia.

¿Existen límites a la hora de escribir sobre determinados temas? Me he hecho esta pregunta muchas veces (adelanto mi respuesta: no), la última hace unos días, leyendo un artículo de la revista Qué leer sobre el libro Ha vuelto, de Timur Vermes (Seix Barral). El escritor alemán se ha atrevido a devolver a la vida a Adolf Hitler para demostrarnos, parafraseando al propio autor, que los tiempos oscuros no es que estén volviendo, sino que tal vez nunca se fueron. La portada no tiene desperdicio y al parecer la historia tampoco. Por cierto, ¿sabéis cuál es su precio? 19,33 €, una cantidad que poco tiene de azarosa. Cuando lea el libro redactaré la correspondiente reseña.

Como no podía ser de otra forma, la polémica suscitada por la aparición del libro de Vermes no se ha hecho esperar y ha puesto sobre el tapete el debate sobre los límites de la escritura.

Creo que la discusión nace viciada. Si un autor narra un asesinato, una violación o un maltrato, nadie en su sano juicio diría que ese escritor es realmente un asesino, un violador o un maltratador (ojo, podría serlo, pero no porque escriba sobre ello), ni tampoco que haya sido víctima de lo que cuenta. Hasta ahí imagino que todos estamos de acuerdo.

Por esa regla de tres, no podemos inferir simpatía por el nazismo en un autor que escribe ficción sobre Hitler. Otro tema es que las víctimas del Holocausto o sus familiares puedan sentirse ofendidas, pero ahí entra el juego la habilidad del escritor para transmitir su mensaje con tacto y respeto, intentando en la medida de lo posible no herir sensibilidades.

Yo soy un firme defensor de no poner límites a la escritura, pero puedo entender que haya ciertas fronteras que a algunos les cueste traspasar. Pondré un ejemplo un tanto burdo pero que creo que servirá para ilustrar esta reflexión:

Año 2023: Bler, Busto y Ansar se reúnen en la isla de las Comores y deciden, al margen de todos los organismos internacionales, invadir el país de Pirrak. Este hecho desata una guerra en la que mueren miles y miles de inocentes.

Año 2033: Los tres son asesinados por un individuo llamado Goy Fouques. El autor de las muertes es detenido y juzgado. Presentadas todas las pruebas, el jurado no sólo absuelve al acusado sino que determina que los tres fallecidos merecían la muerte y a su vez son acusados y condenados post-mortem por crímenes contra la humanidad y por llevar al mundo a una guerra absurda e injustificada por intereses puramente económicos.

¿Alguien duda de la polémica que generaría un libro con un argumento así? Todos sabríamos quiénes son los protagonistas y el hecho histórico al que hace referencia, pero el autor se ha cuidado de modificar ligeramente los nombres de los personajes, fechas y lugares para convertirlos en ficción. ¿Qué ocurriría? Apuesto a que el autor del relato tendría problemas, porque la libertad de expresión sólo es aceptada en una dirección, y siempre en la que beneficia al Poder.

Yo apoyaría sin reservas a quien se atreviera a expresar su descontento utilizando las armas de las que dota la ficción. Es más, podría darse el caso de que el autor escribiera algo así sin tener por qué estar de acuerdo con las motivaciones del protagonista para llevar a cabo su vendetta.

Es ficción, no lo olvidemos, y no hay peor error que atribuir al autor la personalidad de sus personajes. Si lo hiciéramos, ¿dónde quedaría la libertad creativa?

4 comentarios:

Argax dijo...

Esta entrada me ha gustado mucho tío! La comparto en contenido y en tuiter ;)

Das en la clave en lo de que la libertad de expresión se frena cuando topa con los mecanismos del poder y la moral que este impone, una moral que muchos adoptamos sin una gota de pensamiento crítico porque sufrir por las ideas es algo que no se nos enseña, algo que no se nos cuenta que pasará; es más nos inculcan el repelús al sufrimiento en todas sus vertientes ocultándonos que para la autorealización es necesario el esfuerzo y ese sufrimiento.

Pero vamos que mañana nos sufrimos...

Ismael dijo...

Gracias, mañana sufriremos birra en mano y dejaremos que el alcohol desate nuestra libertad creativa...

celia dijo...

La lástima no es sólo la falta de libertad escribiendo, sino también hablando en el día a día con la gente de ciertos temas. Yo tengo un pensamiento del que no me apearé jamás y es que la inteligencia está reñida con la creencia en algún tipo de dios. Claro,no puedo ir diciendo eso por ahí, heriría muchas sensibilidades, incluída la de mis familiares más cercanos, pero así es la vida..
Los límites de la libertad son inescrutables....

Ismael dijo...

Ese es uno de los grandes problemas de la sociedad de mierda que tenemos hoy en día. Nos están intentando joder la vida los mandamales que tenemos que sufrir y encima intentan coartar hasta nuestro derecho a mostrar un pensamiento crítico.
Las verdades duelen, algunos viven muy bien a costa de otros y no les interesa que se modifique el statu quo actual. En fin...