viernes, 13 de septiembre de 2013

Mi biblioteca y dos más (Starobinets y Yeats)

La semana pasada visité de nuevo la librería Birlibirloque. Tenía que recoger un par de libros y de paso quería perderme un rato entre sus anaqueles. Fui con una amiga que no conocía la librería y estuvimos un buen rato hablando con Almoraima, la librera. Como no podía ser de otra forma, nos llevamos un buen puñado de libros.

Uno de los que tenía encargado era para el novio de una compañera del trabajo. Una preciosa edición conjunta de Alicia en el País de las Maravillas y A través del espejo, de Lewis Carroll, de la editorial Penguin, con las ilustraciones originales. Una maravilla y a buen precio.
El otro libro que me llevé sí era para mi y es el que estoy leyendo ahora. Después de disfrutar como un enano leyendo El Vivo, me quedé con ganas de leer más de Anna Starobinets, así que le encargué a Almoraima el primer libro publicado en España de la joven autora rusa, titulado Una edad difícil y editado por Nevsky Prospects. Ocho relatos de terror, escritos con un estilo peculiar, muy original, algo diferente a los usos habituales del género. Una lectura que promete.
Pero como no hay dos sin tres, después de comer en la Alameda de Hércules con una amiga entré en La Extra-Vagante, otra de mis librerías favoritas de la ciudad. Y como no tengo arreglo, volví a picar. Compré Leyendas y folklore irlandeses, del irlandés William Butler Yeats, Nobel de Literatura en 1923.

Dos libros más que sumar a mi biblioteca. Una de las tareas que tengo pendientes desde hace tiempo es la de hacer inventario de mis libros. A ojo de buen cubero creo que puedo tener algo más de 1500 libros, aunque debo ponerme con una tarea que por un motivo u otro siempre pospongo.

El caso es que cada día tengo más libros. Hay gente que gasta su dinero en ropa, cine, tabaco u otros vicios más o menos confesables, y yo compro libros. El problema, aparte del espacio que ocupan, es que no doy abasto para leerlos. Mi tiempo libre es limitado y el que tengo debo repartirlo entre la lectura, la escritura, el programa de radio y un poco de vida social, que nunca está de más.

Me gustaría no tener que perder el tiempo con tantas gilipolleces de esas que la sociedad impone y de las que a día de hoy no puedo escapar; ojalá pueda mandar a tomar viento más de una, pero de momento es lo que hay y dentro de lo que cabe, lo llevo bastante bien. Ahora, a leer.

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