martes, 5 de noviembre de 2013

CdS: Faltan 8 días

A menudo me preguntan por qué, pese a mi aversión a todo lo que huela a religión establecida, voy a hacer el Camino de Santiago por tercera vez. La respuesta es sencilla: cada uno encuentra en el Camino lo que busca.

En mi caso particular, me es indiferente si el que está enterrado en la Catedral de Santiago de Compostela es el apóstol o el hereje Prisciliano. No busco al dios cristiano en cada rincón ni creo que sea una ruta santa. Es mucho más que todo eso.

La primera vez que lo recorrí fue en el verano de 1999. Era año Xacobeo y la verdad es que aquello fue una locura. Con los albergues llenos, tuve que pasar algunas noches durmiendo en el suelo y fui testigo de algunas escenas que hubiera preferido no presenciar, pero descubrí que allí todos, creyentes y no creyentes, son respetuosos con el resto de peregrinos.

Mi Camino es histórico, es cultural. Me encanta recorrer ciudades, pueblos y aldeas con Historia en mayúsculas, con un acervo cultural muy amplio, lugares donde sus piedras hablan. El Camino es apartarse del mundanal ruido, descubrir que la vida no es lo que nos quieren hacer creer que es; llevar la casa a cuestas y sentir una libertad que por desgracia casi hemos olvidado que existe.

No necesito creer en nada, tan sólo dejarme llevar. Es una sensación tan agradable como difícil de explicar, pero en pocas ocasiones a lo largo de mi vida me he sentido así (la otra fue en Irlanda) y por eso tengo tantas ganas de volver.

Además, para mi novia será la primera vez y está muy ilusionada; creo que le puede gustar muchísimo todo aquello. Para mi fue una experiencia tan positiva que hice el Camino dos veranos seguidos, en los años 1999 y 2000. Mismos lugares, diferentes sensaciones. Porque si en algo estamos de acuerdo aquellos que hemos hecho el Camino en varias ocasiones, es que siempre es diferente.

Se acerca el día. La semana que viene, a estas horas, estaremos ultimando los preparativos para el viaje. Ya falta menos...

No hay comentarios: