jueves, 7 de noviembre de 2013

La Justicia ha vuelto a pronunciarse

NOTA: Este artículo complementa al publicado el pasado 14 de julio titulado ¡La Justicia (como Teruel) existe!
Érase una vez una empresa que recibió con los brazos abiertos a la nueva reforma laboral. Se emocionó al entender que el artículo 41 hacía real una vieja aspiración de la patronal: el regreso de la esclavitud.

La empresa lo preparó todo y hace ahora un año puso en marcha su plan para empeorar las condiciones laborales (y de vida) de sus empleados: aumento de turnos de trabajo, eliminación de pluses salariales, imposición de cambios de turno... La empresa se sentía fuerte, era tan sencillo como alegar pérdidas o previsión de pérdidas, qué más daba que reales o no, para aplicar el famoso artículo 41. Así lograban, con el menor esfuerzo, aumentar beneficios a costa del tiempo y la salud de sus trabajadores.

Todo parecía ir bien para una empresa que veía el futuro con los ojos del euro por bandera, pero no contaban con la respuesta de sus propios trabajadores. Superando el miedo impuesto a posibles sanciones y despidos, la plantilla hizo de la unión su fuerza y denunció ante los tribunales lo que estaba ocurriendo.

A partir de ese momento, la presión de la empresa para con sus trabajadores inició una escalada que a día de hoy parece no tener límites: sanciones, denegaciones sistemáticas de cualquier petición y otras técnicas de acoso laboral de manual en respuesta a la osadía de los empleados denunciadores.

Estos, lejos de amilanarse, siguieron adelante con sus reivindicaciones. Pese a las presiones. Pese a los problemas de salud que provocó la situación, en forma de estrés, ansiedad, cefaleas, migrañas, trastornos del sueño y un sinfín de síntomas.

En julio llegó la primera bofetada sin manos de la Justicia a la empresa. Tras el juicio celebrado el 25 de junio, la sentencia no dejaba lugar a la duda: la modificación sustancial de las condiciones laborales a los trabajadores por parte de la empresa no tiene justificación alguna. La empresa, en su afán de seguir haciendo caja, interpuso recurso a la sentencia, en una clara maniobra por ganar tiempo.

Pasaron los meses... y llegamos al día de hoy.

No parece que la vista del recurso de la empresa se vaya a producir en breve, así que se ha solicitado al juez la ejecución inmediata de la sentencia. El segundo varapalo a la empresa ha llegado hace unos días: el juez ha vuelto a darnos la razón y solicita que la sentencia se aplique de forma inmediata.

Algunos estaréis pensando que blanco y en botella, agua. Que dos palos judiciales deben ser suficientes para que la empresa reflexione y actúe en consecuencia. Pues no. Mucho me temo que la empresa va a seguir en sus trece, luchando no por el bien del servicio, no por lo mejor para todos, no. Su único objetivo es ganar dinero, más y más, y no duda en caminar por el límite de la legalidad, cuando no traspasarlo, para alcanzarlos.

En estos últimos meses han sido muchos los compañeros que hemos sufrido problemas de salud importantes. Les da igual. Ya han sido varios los compañeros sancionados, de una forma totalmente injusta, pero no les importa. Están rabiosos porque no esperaban que la plantilla defendiera sus derechos; tal vez pensaban que la situación de crisis que vivimos y el miedo a posibles represalias (las está habiendo) hicieran que no denunciáramos. Se equivocaron.

No sé qué pasará a partir de ahora. Ojalá que se imponga la cordura y la situación se normalice. Pase lo que pase, no dejéis que el miedo os atenace. Defended lo que os pertenece. Informaos y denunciad los abusos, es el único camino para que el mundo no se desmadre aún más. Seguimos luchando por nuestros derechos, por nuestra salud y nuestra vida, ¿quién se apunta?

2 comentarios:

María Maveca dijo...

Yo me apunto. Hay veces que parece que no podemos más, pero un abrazo del compañero que día tras día está a tu lado en el trabajo, una sonrisa a tiempo del que ve que el enésimo turno de la tirada te está matando y una sentencia que te da la razón, te hacen ver que no te puedes rendir. No puedes rendirte, por ti, por tu familia y por el futuro de los que vienen detrás.

Ismael dijo...

La clave está en la unión. Juntos, podemos. Al fin y al cabo, sólo estamos pidiendo Justicia y la razón está de nuestra parte, tal como ha dejado claro la sentencia judicial.

Es evidente cuál es el objetivo de unos y de otros, allá cada uno con su conciencia.

Y por supuesto, no nos rendiremos jamás...