martes, 3 de diciembre de 2013

Insisto: ante una liga de mierda, ¡viva la Premier!

Una de mis grandes aficiones siempre ha sido el fútbol. He sido víctima del opio del pueblo durante décadas, sigue gustándome ver a 22 niñatos corriendo detrás de un balón haciendo lo posible por introducirlo entre los tres palos de la portería contraria. No puedo evitarlo, me gusta.

En este blog no suelo escribir sobre fútbol. Algún que otro pequeño artículo para celebrar los logros de la selección y poco más. Últimamente, me atraen más las anécdotas y las historias curiosas de este deporte que el evento en sí.

Os preguntaréis a qué viene todo esto entonces. Todo comenzó ayer por la tarde. Soy bético y mi equipo es colista de la primera división, pero no esperaba que la directiva echara a Pepe Mel. No obstante, no voy a entrar en detalles futbolísticos al uso; la destitución del entrenador madrileño sólo es una excusa para explicar por qué hace meses que no sigo la liga española y por qué la competición de nuestro país me parece una estafa y una basura.

Vaya por delante que no tiene nada que ver mi distanciamiento de la competición con el hecho de que mi equipo no vaya bien. Soy socio del Betis desde hace casi 30 años y he seguido al equipo en los buenos y en los malos momentos, jugando en Europa o en segunda división, esa no es la cuestión.

Por poner una fecha al principio del fin, empezaré hablando del tristemente famoso año 1992. Año en el que los clubes dejaron de serlo para convertirse en Sociedades Anónimas Deportivas. ¿Todos? No, a algunos les permitieron seguir siendo gestionados como clubes de fútbol, pero esa es otra historia en la que prefiero no meterme por ahora.

El caso es que con la conversión en S.A.D. el fútbol como tal, en mi opinión, dejó de existir. Los clubes pasaron a ser empresas y las empresas, digan lo que digan, sólo buscan beneficios económicos, al menos para los mandamales que las dirigen. A partir de ahí, se abrió la veda para que los buitres del sector privado se lanzaran a saco a por una presa tan apetecible como el deporte con más seguidores del país.

Durante muchos años, los aficionados toleramos la mala praxis de los dirigentes porque no fuimos conscientes de lo que estaban haciendo, por una parte, y porque nos engolosinaban con adquisiciones que creíamos harían más competitivos a nuestros equipos (a algunos les funcionó, ganaron títulos a costa de entramparse hasta las cejas con fichajes que no podían permitirse y ahora van llorando por las esquinas) y todo parecía evolucionar hacia un fútbol más competitivo y moderno.

Sin embargo, el paso del tiempo nos fue abriendo los ojos. El fútbol español pasó a convertirse en un sucedáneo de liga escocesa. Real Madrid y F.C. Barcelona se convirtieron en los Glasgow Rangers y Celtic F.C., acaparando el dinero de las televisiones y convirtiendo a la liga española en algo de dos.

Ahí están los datos: la última temporada que merengues o culés no ganaron la liga fue la 2003-2004, cuando el Valencia C.F., hoy en la ruina, se hizo con el título. 10 años de monopolio madrileño-catalán. Desde aquella lejana temporada, el Madrid ha ganado tres ligas y el Barcelona las seis restantes. Esta temporada parece que el Atlético de Madrid está plantando cara, pero mucho me temo que no aguantará el empuje de los dos abusones de la liga.

Hoy en día es muy habitual, salvo contadas excepciones, comprobar que culés y merengues ganan partidos como churros sin aparente esfuerzo, con numerosas goleadas, privando a la competición de cualquier atisbo de emoción salvó la residual de cuál de los dos ganará el campeonato, algo que sólo interesa a aficionados de ambos equipos.

No me apetece seguir escribiendo sobre esto. Es algo que ya denuncié en artículos anteriores escritos y publicados en septiembre y octubre (aquí y aquí) que podéis consultar sí os apetece. El caso es que desde hace tiempo sigo la Premier League inglesa y no me arrepiento de mi decisión. Mayor igualdad (en la parte alta de la tabla puede haber hasta ocho equipos en seis puntos; sin ir más lejos, el recién ascendido Hull City venció este fin de semana por 3-1 a todo un Liverpool); partidos entretenidos (como es lógico, no todos, pero sí muchos) y con un calendario completo que se conoce desde antes del inicio del campeonato. Son muchas las diferencias respecto al fútbol español y todo son ventajas para el espectador y no cambio el espíritu de la Premier por mucho Messi, Cristiano Ronaldo, Bale o Neymar que tengamos en nuestra liga.

Aprovecho para desearle a Pepe Mel (ya lo he hecho a través de Twitter) los mayores éxitos en el futuro, ya sea entrenando, escribiendo libros o en cualquier cosa que se proponga. Hay que agradecerle y jamás olvidar su gran trabajo al frente del Betis desde que llegó en 2010, y lo cierto es que la plantilla que ha tenido a su disposición ha ido perdiendo calidad año a año.

En fin, ¡viva la Premier!

No hay comentarios: