domingo, 15 de diciembre de 2013

Los moradores del Panteón de Sevillanos Ilustres

Ayer bajé por primera vez en mi vida al Panteón de Sevillanos Ilustres, creado entre 1970 y 1972 a instancias de Florentino Pérez Embid, por entonces Director General de Bellas Artes. Guiados por Antonio Puente Mayor, autor del libro La sombra de Bécquer (Editorial Estampa Múltiple, 2013) y mi compañero de Voces del Misterio, José Manuel García Bautista, un buen número de personas acudimos a la Facultad de Bellas Artes, en la calle Laraña, para bajar a la cripta donde se encuentra el mausoleo que contiene los restos de algunos de los personajes más importantes de la Historia de la ciudad.

La visita resultó muy interesante, recorriendo las tumbas más destacadas de un lugar donde se encuentran, entre otros, Martín Villa, José Gestoso, Federico Sánchez Bedoya, Ponce de León, Cecilia Böhl de Faber (Fernán Caballero), Benito Arias Montano, Amador de los Ríos, Luis José Sartorius, los hermanos Bécquer (Valeriano y Gustavo Adolfo)... 
Un lugar repleto de Historia... y de historias, algunas de ellas relacionadas con los fenómenos extraños que se repiten en el edificio desde hace años.

El protagonista del evento era Gustavo Adolfo Bécquer, ya que en este 2013 se ha cumplido el entenario del traslado de sus restos al Panteón. Pero también hubo tiempo para temas más heterodoxos. Mi compañero José Manuel García Bautista habló de los fenómenos extraños que se producen desde hace años tanto en la cripta como en el resto del edificio.
La disertación de José Manuel mostró a algunos (otros ya lo conocíamos) ese otro lado del lugar: ruidos extraños, puertas que se abren y se cierran solas, voces susurrantes, lamentos, luces que se encienden y se apagan sin motivo, corrientes de aire frío sin origen determinado, siluetas neblinosas paseando por el patio, bolas de luz... Habló de la espléndida investigación llevada a cabo en 2004 por un equipo multidisciplinar, formado por 15 profesionales de diferentes ramas (electrónica, informática, fotografía, vídeo, seguridad...), que no sólo se basó en los testimonios del personal de mantenimiento y seguridad del edificio, principales víctimas de lo que allí ocurría (y sigue ocurriendo), sino también en grabaciones de audio y vídeo que captaron dichos fenómenos y de cuyo resultado se dio cumplida cuenta a la Universidad de Sevilla, en un amplio dossier elaborado por los responsables de la investigación.
En su más que recomendable obra Sevilla Oculta (Editorial Absalon, 2012), Bauti describe de forma pormenorizada la investigación que se realizó allí y que fue autorizada por la mismísima Universidad de Sevilla, un hecho casi sin precedentes en nuestro país.

Yo no había estado nunca allí; conocía los sucesos extraños a través de José Manuel y ayer descubrí algunas otras historias interesantes gracias a Antonio Puente Mayor. Por ejemplo, me llamó la atención el imponente mausoleo de Lorenzo I Suárez de Figueroa (1345-1409), quien fuera Gran Maestre de la Orden de Santiago desde 1387 hasta su muerte:
Puente Mayor comentó que el pabellón se abre cada viernes durante el curso escolar, de 16:30 a 19:30 horas, gracias a alumnos del colegio Buen Pastor que de forma voluntaria se ofrecen como guías a quienes visitan el lugar. Esto es algo que no sabía y me sorprendió bastante, ya que el colegio Buen Pastor fue donde yo estudié durante casi 10 años.

Creo que el Panteón de Sevillanos Ilustres merece una visita pausada para descubrir a cada uno de los personajes que reposan en la cripta. Un lugar repleto de historias, rimas, leyendas... y fantasmas.

3 comentarios:

Marisa G. dijo...

Yo estuve hace algunos años y me impresionó mucho la visita. Por aquel entonces se les podía dejar mensajes a los allí enterrados y llenamos toda una pared con post-it de colores.

javier lobato dijo...

muy intereesante amigo

Ismael dijo...

Marisa, el lugar es muy interesante y merece que los sevillanos lo conozcan. Respecto a lo de los mensajes, en la tumba de los Bécquer la base del ángel está llena de notitas de papel dobladas e incrustadas en los huecos. En las otras creo que no había nada.

Javier, muchas gracias amigo, pasamos un buen rato en buena compañía y en un sitio tan especial como ese.

Un abrazo.