jueves, 19 de diciembre de 2013

Mi reto lector para el 2014

Llega la Navidad y todos nos hacemos nuestra lista de buenos propósitos para el nuevo año. Perder peso y encontrar trabajo (o uno mejor del que tenemos) suelen ser las grandes estrellas, aunque de lo primero solemos olvidarnos pronto y lo segundo es poco menos que una quimera a día de hoy.

Debo perder peso, lo sé, así que prometo empezar la dieta el uno de enero, dejarla el dos de enero, comenzarla todos los lunes del año y dejarla cada martes. Eso es así y lo será siempre. Quien diga lo contrario, salvo honrosas excepciones, miente. Mi intención, ahora en serio, es cuidar la salud más de lo que lo he hecho en los últimos años, comer menos porquerías y hacer más deporte. Eso sí, sin dejar la cerveza...

Respecto al trabajo, ahí sí que me pongo más serio. Pongo a dios por testigo (como paso de él y ni siquiera tengo claro que exista, si incumplo no pasará nada) que este 2014 conseguiré mejorar mi situación laboral. Cómo, no lo sé. De momento estando atento a las mínimas oportunidades que, muy de vez en cuando, surgen. Tengo trabajo, pero creo que siempre es necesario buscar una mejora.

Una vez aclarados estos puntos, vamos con los libros. En realidad ese es el meollo de este artículo: contaros mi gran propósito de año nuevo como lector. Nunca he simultaneado la lectura de libros; siempre he leído con un orden, uno detrás de otro, aquellos que me han interesado. El próximo año es mi intención compaginar la lectura del libro de turno, el que me interese en cada momento, con la lectura de un clásico.

Me encanta leer desde pequeño, pero es cierto que hay libros clásicos que nunca he leído y creo que es hora de ponerme con ellos. Hay libros que todos damos por sentados que un buen lector ha tenido que leer por narices, pero no siempre es así, ni mucho menos.

Quiero dejar claro que cuando me refiero a clásicos, me estoy refiriendo a libros muy importantes de la Historia de la Literatura pero que tengan algún punto de conexión conmigo. Por ejemplo, Antonio Machado es un clásico, pero la poesía no me gusta (pese a tener cerca a a mi novia y a algunos amigos a los que les encanta la poesía) y no voy a tocar géneros que no me atraigan. Leer es un placer, no una obligación. 

Así pues, quiero saldar mi deuda con autores como Lewis Carroll, Herman Melville, Charles Dickens, Oscar Wilde, Mark Twain, James Joyce, Franz Kafka, William Shakespeare... y muchos otros.

Este es mi gran reto lector para el año 2014: seguir leyendo literatura actual, los libros que me gusten, y compaginarlos con clásicos cuya lectura he pospuesto demasiado. Lo bueno es que precisamente por su condición, nunca es tarde para descubrirlos.

Aclarado este punto, toca decidir con cuál de ellos empezar. ¿Tal vez con Alicia en el País de las Maravillas, de Lewis Carroll? Se aceptan sugerencias...

3 comentarios:

Víctor L. Briones Antón dijo...

Querido mío, soy uno de los amigos pro-poesía y vengo a convencerte de que leas a Machado porque suele pasar que él te lee a ti, es broma, es broma, leerás lo que te de la gana, eso lo tengo clarinete.

Alicia es una buena elección para empezar a mi me pareció un libro genial, trepidante, lleno de ingenio. Por cierto, tengo pendiente A Través del Espejo.

Cuando comencé a leer la entrada me asusté, hasta que llegué a lo de que no piensas dejar la cerveza, ahí ya me calmé y me dije que no te perdería para la causa.

En fin, que es un gran propósito de año nuevo, realista y placentero, ya me contarás.

Yo lo que hago es intercalar obras de opinión entre mis novelas y poesía pues es que siempre voy picoteando aquí y allá.

Y ahora me despido dejándote un "jaiku" machadiano, como me digas que esto no te llega es que estás muerto de verso para abajo y te tendré que emborrachar para que leamos juntos una obra teatral del siglo de oro, te dejaré elegir si llega el caso.

Canta, canta, canta,
junto a su tomate,
el grillo en su jaula.

Un beso

celia dijo...

Yo también me propuse en su día la lectura de los clásicos y un día llegó a mis manos La montaña mágica de Thomas Mann. Cuando iba por la mitad del libro, me quería morir, es lo más soporífero que he leído en mi vida y lo tuve que dejar. EStuve un tiempo comiendome el coco pensando que algo me pasaba si no podía valorar esa "gran obra", a lo mejor es que yo no la entendía. En fin, que ya se me olvidó, hasta que el otro día, leyendo una novela de, esta vez sí, un genio, me encontré con un pasaje referente a La montaña.

Un tipo entra en una librería y se topa con esta novela, la coge y le comenta a otro cliente:

"Este tipo tiene un problema. Cree que el aburrimiento , es un arte."

Qué alivio, si lo dice Bukowski..

Por otro lado, yo te recomiendo Fortunata y Jacinta. A mí me encantó.

Ismael dijo...

El problema siempre es la etiqueta. Un "clásico" puede ser una obra de arte para algunos y un truño para otros. Siempre defenderé esa visión personal de cada uno.

Aunque el propósito es para el 2014, me he adelantado y anoche empecé con "Alicia en el país de las maravillas", llevo unas 60 páginas y me está encantando.

Ya os contaré, gracias por vuestros comentarios, un beso.