viernes, 24 de enero de 2014

La música "congelada" de la Capilla de Rosslyn

Hace dos años, estuve en uno de esos sitios que desde pequeño quería visitar. Un lugar especial, uno de esos sitios que apuntas en una lista y que esperas conocer algún día: la Capilla de Rosslyn.

En su momento publiqué varios artículos al respecto (podéis leerlos aquí, junto con este mismo escrito), y hoy quiero centrarme en uno de los enigmas menos conocidos de los muchos que contiene la famosa capilla escocesa.

Las sensaciones al llegar al pueblo de Roslin (a unos 11 km al sur de Edimburgo, Escocia) son difíciles de transmitir. Acercarse a través de Chapel Loan a la Capilla de Rosslyn es sinónimo de sentir que estás en un enclave muy especial. La sugestión hace su trabajo, como es lógico, pero lo que encuentras allí va mucho más allá de la simple fascinación por el lugar.

Un inciso: si queréis adentraros en el verdadero enigma de la capilla, olvidad a Dan Brown. El código Da Vinci no es más que un pastiche de teorías con escaso fundamento que tan sólo ha servido para masificar Rosslyn de turistas. Imagino que algunos lo agradecerán y habrá servido para un mejor mantenimiento de la capilla, al menos así quiero creerlo; de hecho cuando la visité la parte exterior estaba llena de andamios.

Más allá de todo esto, en los artículos que he mencionado antes tenéis varios ejemplos de los misterios que podéis encontrar en Rosslyn. Existe mucha literatura al respecto y teorías diversas, pero sobre el tema que quiero recordar hay no hay tanta información y creo que es muy interesante.
En el años 2006, los investigadores Thomas y Stuart Mitchell estudiaron los 213 cubos (foto superior) tallados con figuras geométricas repartidos por toda la capilla. Cuando estuve allí me llamaron mucho la atención esos cubos y las tallas que representan músicos con distintos instrumentos, pero no conocí la investigación de los Mitchell hasta que volví a España e investigué un poco sobre ello.

Stuart Mitchell es un conocido pianista y compositor británico. Podéis visitar su web aquí. La investigación concluyó que las representaciones geométricas contienen una partitura encriptada que ha podido ser traducida comparando dichas representaciones con las conocidas como Figuras de Chladni. En el siguiente vídeo se explica el proceso en cuestión:
En el año 2010, Stuart Mitchell sacó a la venta un cd titulado The Rosslyn Motet, en el que se puede escuchar la conocida como The frozen music of Rosslyn Chapel, es decir, la música congelada (en el tiempo) de la Capilla de Rosslyn, oculta a la vista de todos durante más de 500 años. Podéis leer un interesante artículo al respecto (en inglés) aquí.

La Capilla de Rosslyn es, sin lugar a dudas, uno de los enclaves más enigmáticos del mundo. Limpios de polvo y paja, apartando las teorías con poco o ningún fundamento histórico, no me cabe la menor duda de que aún quedan muchas cosas por descubrir allí.

Es difícil de explicar, pero las horas que pasé entre aquellos muros entendí que pese a lo mucho que se ha investigado sobre ellos, muchos enigmas permanecen sin respuesta en Rosslyn. No hay más que recorrer la nave central, bajar a la cripta u observar el pilar del Aprendiz, el Pilar del Maestro, los 213 cubos tallados, las mazorcas de maíz talladas (hay que recordar que el maíz es originario de Norteamérica y la capilla fue construida a mediados del siglo XV), esa extraña mezcla de simbología hebrea, cristiana, masónica, pagana, escocesa... para ser conscientes de que no se trata de una edificación de culto al uso.

Si algún día visitáis Edimburgo, una ciudad maravillosa por cierto, no dudéis en acercaros, en coche o autobús (la línea 15 lleva al pueblo de Roslin), a la Capilla de Rosslyn. Un lugar muy especial al que espero algún día regresar.

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