viernes, 7 de febrero de 2014

Mané Garrincha, "La alegría del pueblo"

Murió solo, en el sótano de la casa en la que malvivía, él, alguien que podría haber sido multimillonario, una persona que hizo feliz a todo un país. Le encontraron rodeado de restos de comida y botellas de ron vacías. Sus órganos internos habían perdido el partido contra el alcoholismo crónico que padecía. Triste final para el, paradojas del destino, conocido como La alegría del pueblo. Era el 20 de enero de 1983. Tenía 49 años.

Manuel Francisco dos Santos nació en Pau Grande, localidad del estado brasileño de Río de Janeiro, el 28 de octubre de 1933. Nunca fue un niño como los demás. Bajito, zambo de piernas curvadas sin remedio (su pierna derecha era seis centímetros más larga que la izquierda) y con la columna vertebral torcida, sus problemas se agravaron por culpa de una poliomielitis que a punto estuvo de acabar con su vida.

Pocos auguraban un futuro prometedor para aquel chico del que los psicólogos decían que era un débil mental no apto para desenvolverse en un juego colectivo. Aún así, supo sacar partido a su enorme velocidad para dedicarse a lo único que sabía hacer en la vida: jugar al fútbol. De ese modo, Manuel Francisco dos Santos se convirtió en Garrincha, el mejor regateador de la Historia del fútbol mundial. Un apodo que debe su razón de ser a un ave típica del Mato Grosso brasileño, fea pero muy rápida y escurridiza, un ave que el pequeño Manuel, cosas del hambre, cazaba con gran habilidad.
Mané Garrincha, con la camiseta de Botafogo
Por consenso general, la lista de los mejores jugadores Historia del fútbol está formada por Pelé, Cruyff, Maradona, Di Stéfano, Beckenbauer... No obstante, siempre me llamó la atención que al preguntar a mis mayores por sus jugadores favoritos, muchos de ellos coincidían en señalar como el mejor de todos a Garrincha. Supo sacar provecho de sus piernas arqueadas y sus pies girados hacia dentro para volver locos a sus rivales con sus amagos, cambios de ritmo, juegos de cintura y malabarismos con el balón. Todo un espectáculo.

Hace unos días, la causalidad (los que me conocen saben que no creo en la casualidad) me llevó a ver algunos vídeos del pequeño extremo brasileño. La impresión que me produjo fue tal que después de muchos años, logré entender a aquellos que defendían que Garrincha fue el mejor.

Muchos son los que le colocan a la misma altura que Pelé e incluso por encima. Hay quien dice que si en sus tiempos la televisión hubiera sido lo que es ahora, Garrincha sería considerado el mejor jugador de la Historia por delante de Pelé y Maradona.

Sobre el césped hacía lo que quería con los rivales, los regateaba una y otra vez, sin descanso. Corría la banda, asistía a sus compañeros, marcaba goles... Ganó con Brasil dos Copas del Mundo, Suecia 1958 y Chile 1962 (en esta última fue designado Mejor Jugador del Torneo), y jugó a un altísimo nivel durante más de 10 años en las filas del Botafogo, con el que conquistó tres Campeonatos Cariocas.
Garrincha, jugando con la canarinha
Cuentan que los marcadores de Garrincha solían pedir el cambio en pleno partido. En la final del Campeonato Carioca de 1957, cuando el Botafogo ganaba 6-2 a Fluminense, se dice que Tele Santana suplicó a Nilton Santos: Ya sois campeones. Haz el favor de decirle a Garrincha que deje de poner en evidencia a nuestros hombres.

No tenéis más que acceder a Youtube y ver algunos de los vídeos de Garrincha para haceros una idea de su dimensión como futbolista. Un mito que, en mi opinión, no tuvo (a nivel internacional) el reconocimiento que mereció. Tal vez porque su espíritu libre, su poca cabeza y el no disponer de las personas adecuadas alrededor, hicieron que jamás llegara a encauzar su vida.

En Brasil sí le llegó el reconocimiento hasta el punto de llegar a ser más querido que el mismísimo Pelé. De hecho, uno de los estadios donde se disputará el Mundial de Fútbol 2014 lleva su nombre: Estádio Nacional de Brasília Mané Garrincha.

En cualquier caso, el objetivo de este escrito no es sólo destacar las virtudes futbolísticas de Garrincha. Pero si sus jugadas sobre el césped fueron antológicas, no lo fueron menos algunas de las anécdotas que protagonizó fuera de los terrenos de juego.
Ulf Lindberg, el hijo sueco de Garrincha
Y es que calificar la personalidad de Garrincha de especial es quedarse corto. Era adicto al tabaco y al alcohol y un promiscuo redomado. Tuvo 14 hijos (reconocidos) de diferentes esposas y amantes. Su fama de mujeriego le persiguió hasta después de su muerte. Como ejemplo, baste decir que el único hijo varón vivo de Garrincha se llama... ¡Ulf Lindberg! En mayo de 1959 el Botafogo, equipo del astro brasileño, protagonizó una gira por Suecia. Garrincha tuvo una breve relación con una joven camarera sueca de 19 años que se quedó embarazada y, por su escasez de recursos, se vio obligada a dar en adopción a su hijo. Ulf supo desde que tenía ocho años quién era su padre, pero jamás lo conoció en persona. Viajó a Brasil hace unos años para conocer de primera mano el lugar de origen de su padre biológico.

Siempre que le preguntaban por su marcador, respondía de la misma forma: Hoy me marca Joao. Quienes le conocieron decían que Garrincha se centraba tanto en su juego, en la pelota y en el placer que sentía regateando a sus rivales, que llamaba a todos sus defensores por el mismo nombre: Joao.

Durante el Mundial de Suecia de 1958, parece ser que Garrincha compró una radio para escuchar sus programas favoritos. Dicen que se enfadó mucho cuando la encendió y comprendió que sólo podía escuchar programas en sueco...

Se cuenta que el día de la final del Mundial de Chile 1962, interrumpió la charla técnica del seleccionador brasileño para realizar una pregunta: ¿Hoy es la final? Cuando, asombrados, los presentes le dijeron que sí, Garrincha sonrió y dijo: Ah, por eso hay tanta gente.

En otro de los campeonatos en los que participó, cuentan que después de ganar la final preguntó que cuándo se jugaba el partido de vuelta.

Tras acabar la final del Mundial de Chile 1962, un periodista se acercó a Garrincha y le pidió que le dijera algo al micrófono como despedida. La respuesta del astro brasileño, acorde con su personalidad, fue surrealista: Adiós, micrófono.
Portada del libro de Ruy Castro
La vida de Mané Garrincha estuvo llena de contrastes. El escritor uruguayo Eduardo Galeano dijo de él que que fue el jugador que más alegrías dio en la Historia. Paradójicamente, su vida personal fue degenerando hasta la muerte por culpa de sus adicciones. Los interesados en conocer al detalle la vida de Garrincha no deberían dejar de leer la biografía del astro brasileño escrita por el periodista brasileño Ruy Castro, titulada Estrella solitaria.

Sirva este artículo como un pequeño homenaje a uno de los mejores jugadores (tal vez el mejor) de la Historia del fútbol: Mané Garrincha, La alegría del pueblo.

2 comentarios:

miguel N. dijo...

Tienes razón al decir que Garrincha no ha tenido el reconocimiento que merece, mi padre también opina que es el mejor que ha habido. Interesante tu texto, Garrincha en el futbol como muchos otros son aquellos héroes "olvidados" que hacen girar la rueda de la história.

Un saludo este es mi blog http://nocturnasiluminaciones.blogspot.com espero lo visites.

Ismael dijo...

Es curioso; muchos de quienes vivieron esa época coinciden en elevar a Garrincha a los altares del fútbol, por encima incluso de los Pelé, Maradona y demás.

El mismo Pelé (y eso que el brasileño no anda nada mal de ego) ha reconocido en más de una ocasión que sin Garrincha no habría llegado a ser lo que fue.

Acabo de visitar tu blog, me parece interesante. Gracias por tu comentario, nos leemos, ¡un saludo!