lunes, 17 de marzo de 2014

Al final, siempre sale el Sol...

Hay días que se presentan oscuros. Días en los que uno se levanta decaído, algo nervioso y con ganas de ver pasar las horas, confiando en que la noche ponga fin a ese estado de decaimiento en apariencia irreversible.

El pasado sábado amanecí alicaído. Después de comer tenía que hacerme varias pruebas médicas y no me apetecía nada volver a la clínica. El día se presentaba mustio, pero varios factores le dieron la vuelta como a un calcetín.

Para empezar, mi hermano se presentó por sorpresa. Vive en Inglaterra desde hace más de tres años y no podemos vernos mucho. La semana que viene se casa una prima nuestra y tenía previsto llegar el próximo jueves, pero ha conseguido que le den unos días libres en el trabajo y sin decir nada a nadie, viajó el sábado por la mañana a Sevilla. Como podéis imaginar, me llevé una alegría tremenda. Estará aquí más de una semana y espero pasar todo el tiempo que pueda con él.

Él, mi madre y mi novia me acompañaron a la clínica. Pasé el mal trago de una prueba bastante desagradable (una angiorresonancia craneal, encerrado en un tubo estrechísimo durante media hora), pero mi ánimo había cambiado.

Tras la prueba, fuimos a casa de mis padres. Allí recordé que a las seis era el último partido del Torneo VI Naciones de rugby, Francia-Irlanda. Inglaterra había ganado en Italia, así que Irlanda necesitaba ganar en París para llevarse el título.

El partido fue espectacular. Pude ver el final del primer tiempo y el segundo completo. Irlanda ganó 20-22 y el final fue de infarto, con try anulado a Francia incluido (por pase adelantado, decisión correcta de los árbitros, todo hay que decirlo).
Después del título de 2009, el XV del Trébol volvió a ser campeón, y no pudo ser en mejor momento que en el último partido que disputaba el mito Brian O'Driscoll con la selección. Qué mejor broche de oro para BOD.

El sábado mi mente amaneció nublada. Tal vez por los días que pasan sin encontrarme bien y sin saber qué es lo que pasa. Pero un par de buenas e inesperadas sorpresas, en especial la llegada de mi hermano, hicieron que saliera el Sol. Hoy luce un Sol radiante, y mi mente quiere aferrarse a la luz.

Happy Saint Patrick's Day!

2 comentarios:

Rubén Angulo dijo...

He leído tus últimas entradas y no me pareció bien salir sin mandarte un abrazo. Hace tiempo que no disfruto con los deportes, desde que tengo familia, supongo. Era como tú, un amante del fútbol, y cualquier otro deporte me apasionaba. Eso sí, yo soy del Norte y prefiero el calor ;)
Y nada, que un abrazo, y ánimos para esa salud. Hay veces que la cabeza manda y otras que... mejor ni hablar.

Un fuerte abrazo
Rubén

Ismael dijo...

Rubén, te cambio vuestro frío por nuestro calor jejeje.
Desde hace varios años, la mafia del fútbol español me está alejando de este deporte.
Muchas gracias por tus palabras, Rubén. Estoy con tu libro, me está gustando mucho.
Un abrazo.