domingo, 11 de mayo de 2014

Los misterios del arte: El "astronauta" de Fergana (II)

Este artículo amplia y completa al que publiqué en septiembre del año pasado (aquí). Hablamos sobre este tema el pasado 2 de mayo en Voces del Misterio y creo que es interesante separar el polvo de la paja en cuanto a esta imagen, sobre la que hay mucha información en internet pero muy dispar, sesgada y sin consenso alguno.

El astronauta de Fergana

En primer lugar, conviene aclarar dos conceptos: arqueoastronomía y astroarqueología. La arqueoastronomía es el estudio de yacimientos arqueológicos relacionados con el conocimiento astronómico alcanzado por culturas antiguas. La astroarqueología, en cambio, es la búsqueda de rastros de antiguas civilizaciones extraterrestres.

Todos conocemos las pinturas rupestres de Tassili y otras muestras de arte prehistórico que han hecho correr ríos de tinta sobre su procedencia y significado. La presunta (de momento vamos a dejarlo ahí) pintura rupestre que protagoniza este artículo es bien distinta y a continuación vamos a comprobar por qué.

El ufólogo ruso Lubomir Polikarpov acuñó el nombre por el que se la conoce en todo el mundo, el astronauta de Fergana, aunque también es conocida como el Hombre de Marte. ¿Estamos ante un misterio real, o no es más que un mito, un fraude o un simple equívoco?
Imagen nº1: Imagen completa
Comencemos con una descripción de la imagen. Para ello, la dividiremos en varias partes:

- Sobre las montañas podemos ver un extraño objeto de forma discoidal flotando en el aire, sobre una columna de humo. Pueden observarse también tres cuerpos celestes: el Sol, la Luna y un tercero desconocido.
- En el suelo, a la izquierda, en primer plano observamos un ser muy extraño, que sostiene en sus manos un disco cuya superficie está llena de surcos.
- También sobre el suelo ajedrezado, al fondo, aparece un ser vestido con una especie de traje espacial, con casco y antenas.

En las siguientes imágenes podéis observar los detalles descritos anteriormente:
Imagen nº2: extraño objeto discoidal sobre las montañas
Imagen nº3: demasiado explícita, ¿no os parece?
Fue el famoso (y polémico) investigador suizo Erich von Däniken quien contribuyó de forma decisiva en la difusión de la imagen, tras publicarla en sus libros El mensaje de los dioses (página 71, año 1973) y El oro de los dioses (página 96, año 1974). Mientras que en el primero se limitó a compartir la imagen completa sin facilitar información alguna sobre ella, en el segundo mostró el detalle de la figura que aparece en primer plano y le añadió el siguiente texto como pie de foto: 

El doctor Viacheslav Saizev descubrió en Fergana, en el Uzbekistán, esta pintura en una roca: representa un astronauta con una placa en las manos, similar a las que se hallaron por cientos en Baian Kara Ula. ¡Una portadora de sonido!

Quedaos con el nombre del presunto descubridor de la también presunta pintura, porque saldrá de nuevo a la palestra más adelante.

Con la ayuda de von Däniken, la historia del astronauta de Fergana se difundió por todo el mundo. Todos hablaban de un hallazgo sin parangón y la imagen se reprodujo una y otra vez en cientos de libros y artículos de revistas. Pasaron los años, llegó la era de internet y con ella la inevitable diversificación de la información al respecto. 

En algunas webs se llega a asegurar que la pintura fue datada por científicos de la Universidad de Kiev mediante la técnica del carbono 14, arrojando una antigüedad de unos 12000-13000 años. También hay quien afirma que la imagen no fue descubierta por Viacheslav Saizev, tal como defendía von Däniken, sino por el arqueólogo Guergui Chatski, y que la pintura tendría unos 3000 años de antigüedad.

Como podéis comprobar, no existe consenso y las pruebas verificables aportadas son nulas. Por todo ello, como no podía ser de otra forma comenzaron a surgir dudas respecto a la autenticidad de la pintura. Y es que hasta entonces nadie había reparado en un detalle importante: la imagen, reproducida hasta la saciedad tal como hemos indicado... ¡Era siempre la misma!

Los defensores de la autenticidad de la pintura se apresuraron a argumentar que el valle de Fergana, en la actual Uzbekistán, es una zona de difícil acceso y en la que son habituales los problemas por narcotráfico, tráfico de armas y disturbios de todo tipo. De acuerdo, pero si cualquiera de nosotros hubiera logrado llegar hasta allí, cámara en mano, y nos hubiéramos encontrado con un descubrimiento descomunal como ese, ¿no habríamos hecho mil y una fotografías, desde todos los ángulos posibles y a todos y cada uno de sus detalles? ¿Cómo es posible que alguien llegara hasta allí y sólo hiciera una fotografía?

Fue casi 30 años después de que von Däniken hiciera mundialmente famoso al astronauta de Fergana, cuando el investigador francés Didier Leroux aportó luz al enigma, concretamente en el número 335 de la revista Lumières dans la Nuit (febrero de 2000).

Descubrió que la primera publicación en la que se incluyó la famosa imagen no fue el libro de Erich von Däniken del año 1973. Seis años antes, la imagen original había sido publicada como dibujo ilustrativo en un artículo de la revista rusa Spoutnik, en concreto en el número 1, de junio del año 1967, páginas 106 y 107.

La imagen había sido utilizada como cabecera de un artículo titulado Los visitantes del Cosmos, artículo firmado por un filósofo de nombre... Viatcheslaw Zaitsev. ¿Os suena ese nombre? ¿Recordáis el pie de página que incluyó von Däniken al publicar la imagen en su libro de 1974 El oro de los dioses?
Imagen nº4: artículo de la revista Spoutnik
Pero vamos más allá. En el ángulo inferior derecho del dibujo de la revista Spoutnik encontramos, en caracteres cirílicos, la firma del autor de la misma: A. Brusilov. Firma que al parecer fue convenientemente suprimida en posteriores reproducciones de la imagen.
Imagen nº5: firma de A. Brusilov
¿Está con esto todo dicho? ¿Damos por zanjado el misterio? Mi opinión personal es clara al respecto pero aún así, a día de hoy todavía hay quienes defienden que el dibujo de la revista Spoutnik, que ilustró el artículo de Zaitsev, se inspiró en auténticas pinturas rupestres que se encontrarían en alguna cueva del valle uzbeko de Fergana, esperando a ser redescubiertas.

Es más. Comparemos las imágenes 3 y 5. En ambas se aprecia al extraño ser vestido con una especie de traje espacial y casco con antenas. No obstante, la primera imagen y la segunda parecen no ser la misma. No sólo por el color; el suelo ajedrezado, la punta de las antenas, incluso el fondo de la imagen... Parece que hay sutiles diferencias entre ellas. ¿Podría tratarse de imágenes diferentes? ¿Podría estar el dibujo de la revista Spoutnik basado realmente en una pintura rupestre auténtica?

Tal vez nunca sepamos la verdad, o tal vez sí. ¿Misterio real, equívoco o simple fraude? Aquí tenéis los datos; a partir de ellos, que cada uno se forme su propia opinión.

El audio del programa en el que hablamos de este tema, programa nº362 de Voces del Misterio, está disponible en Ivoox y podéis escucharlo y/o descargarlo aquí.

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