viernes, 11 de julio de 2014

El meteorito de Sikhote-Alin

El 12 de febrero de 1947 amaneció despejado en las montañas de Sikhote-Alin. Situadas a unos 400 kilómetros al noreste de Vladivostok (Rusia), nada hacía presagiar lo que iba a ocurrir minutos después de las 10:30 horas, en concreto a las 10:38, hora local.

Una bola de fuego surgió en el cielo. Su estela completó una trayectoria descendente de Norte a Sur antes de impactar con el suelo ruso. Una tremenda explosión, acompañada por un ruido atronador, pudo oírse a cientos de kilómetros a la redonda. La estela de humo permaneció visible durante varias horas.

El meteorito de Sikhote-Alin es uno de los más estudiados de la Historia. Fueron varias las expediciones que se acercaron al lugar en busca de sus restos. Localizaron numerosos cráteres en la zona donde cayó; la mayoría de los cálculos realizados estiman que entre 70 y 100 toneladas de fragmentos pudieron alcanzar el suelo, de los que se ha recuperado menos de la mitad.

Un artista local llamado Medvedev se disponía aquella mañana a pintar el paisaje cuando fue testigo de la caída del meteorito. Impresionado por lo que acababa de ver, inmortalizó aquella escena en el siguiente cuadro:
Esta imagen fue utilizada en 1957 para conmemorar el décimo aniversario de la caída de meteorito. Este fue el sello que se emitió a tal efecto:
Es posible que os estéis preguntando por qué traigo hoy a mi blog esta historia. Tiene su explicación...

Mi hermano estuvo hace un par de semanas en España. Conocedor de mis aficiones, me hizo un regalo muy especial: un pequeño fragmento... del meteorito de Sikhote-Alin. Lo primero que me llamó la atención, además de su aspecto, fue el peso. Es un fragmento muy pequeño, pero su peso parece excesivo para su tamaño. La explicación a este fenómeno es sencilla: el meteorito de Sikhote-Alin está compuesto en un 93 % de hierro.
El meteorito de Sijoté-Alín se clasifica como un meteorito metálico que pertenece al grupo químico IIAB y con estructura de octahedrita gruesa. Se compone aproximadamente del 93% de hierro, 5'8% níquel, 0'42% cobalto, 0'46% fósforo y 0'28% de azufre, con trazas de galio, germanio e iridio. También se ha detectado la presencia de taenita, plessite, pirrotina (troilite), cromita, camacita (kamacite) y schreibersita.

Es alucinante pensar los millones de kilómetros que recorrió el trozo de meteorito que tengo ahora en mi mano. Su origen más que probable es el cinturón de asteroides, una región del Sistema Solar comprendida aproximadamente entre las órbitas de Marte y Júpiter. Alberga multitud de objetos irregulares denominados asteorides o planetas menores.

Me pregunto cuántas sorpresas nos deparará la exploración espacial. El ser humano tiene la patética tendencia de creerse el centro del Universo; basta echar un vistazo a la inmensidad de este para ser conscientes de lo erróneo de dicho planteamiento.

El pequeño trozo del Sikhote-Alin ya está en mi modesta colección de objetos y libros relacionados con mi afición por los misterios y enigmas del Universo. Un enorme puzzle que cada día acumula muchas preguntas y pocas, muy pocas respuestas. Habrá que seguir buscando...

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