lunes, 25 de agosto de 2014

Daños colaterales de la crisis: los libros de autoayuda

Estos son 8 de los 10 libros de No Ficción más vendidos en un conocido centro comercial sevillano, a día 23 de agosto de 2014:

- Las gafas de la felicidad, Rafael Santandreu.
- Gente tóxica, Bernardo Stamateas.
- Los 88 peldaños del éxito, Anxo Pérez.
- El arte de no amargarse la vida, Rafael Santandreu.
- Cien días de felicidad, Fausto Brizzi.
- Destroza este diario, Keri Smith.
- Un lugar llamado destino, Javier Iriondo.
- El mundo en tus manos, Elsa Punset.

Tal vez os estéis preguntando a qué viene poner una lista de libros que, no nos engañemos, no tienen nada que ver con mis gustos. Posiblemente no leeré jamás ninguno de ellos, y no puedo opinar sobre su calidad porque simplemente no me atraen en absoluto, pero si los traigo a mi blog es por la sorpresa que me llevé el pasado sábado cuando descubrí esta lista en dicho centro comercial. 

Hace algunos años, las listas de libros más vendidos de No Ficción estaban copadas por ensayos de Historia, de política y biografías. A día de hoy el desánimo y la inseguridad, provocados por la situación que estamos atravesando desde hace algo más de un lustro (eufemísticamente calificada de delicada coyuntura socioeconómica), ha provocado un cambio de tendencia.

Si hace años los grandes exponentes de la autoayuda eran Paulo Coelho o Jorge Bucay, en los últimos tiempos han salido de debajo de las piedras innumerables autores que pretenden convencer a los lectores de las bonanzas de sus métodos.

Es evidente que las ventas respaldan la publicación de este tipo de libros, que a mí personalmente no me atraen nada pero que entiendo que tiene su público. La gente se aferra a un clavo ardiendo y los libros de autoayuda prometen el oro y el moro, en la mayoría de las ocasiones sin ninguna base sólida, pero eso parece ser lo de menos.

Al fin y al cabo, el cerebro humano inventó las religiones para evitar el estrés que le provocan su inseguridad innata y el miedo a lo desconocido.

Ahí está la lista para confirmar el cambio de tendencia. El 80 % de los libros más vendidos de No Ficción han dejado de ser ensayos históricos o biografías de destacados personajes de la Historia. Las preocupaciones de la gente se centran en los problemas del día a día, en la sensación de falta de control e impotencia que provoca la tan cacareada crisis. La proliferación de libros de autoayuda es, en mi opinión, un daño colateral más de esta. Tan triste como cierto.

8 comentarios:

Víctor L. Briones Antón dijo...

Bastante de acuerdo. Se me ocurren además algunas reflexiones colaterales a tus lecturas colaterales:

- Creo que esto no es más que otra prueba de la desvergüenza de la que en ocasiones hacen gala esos "mercados" que todo lo devoran y que con todo hacen negocio. Bajo un supuesto ofrecimiento de ayuda se busca como siempre el beneficio. A mí, afectado como muchos por las circunstancias me parece más importante el autoconocimiento y el desarrollo de la capacidad crítica que el ofrecimiento de supuestas soluciones prácticas y aplicables que, además, suelen incluso generar más frustración dependiendo de la ilusión con la que los lectores se acerquen a ellos.

- Cuáles son los dos libros no basados en la autoayuda que no nos cuentas...?

- Das en el clavo al hablar de que necesitamos "algo" que nos alivie de la tensión de enfrentar tanta incertidumbre. Lo primero es que antes de esa crisis que se han inventado la incertidumbre era la misma pero no la veíamos, ahora han decidido meterle contenido de tragedia a lo que antes era la comedia romántica de la vida en un país democrático, pero seguimos viviendo en una película. Y lo segundo es que esa religión, ese fútbol, ese lo que sea externo que le dan al ciudadano para no pensar no es más que eso, una excusa para que no piensen. Se pude vivir con incertidumbre, ser consciente de toda la miseria que hay y compensarlo con la capacidad de generar bienestar a tu alrededor, todos podemos, para mía va con la esencia humana, pero claro, eso no conviene, no convienen cuarenta millones de seres capaces de exigir justicia, de verdad.

En fin, que mira a todo lo que me ha llevado tu entrada. Estas son las entradas buenas y fértiles. Buena reflexión "cabesa"!

Beso

Ismael dijo...

Los mercados son lo que son, y bastará con uno o dos simbolitos para que nos entendamos: €, $. Es triste, pero no podemos pedir peras al olmo; van al olor de la sangre fresca, en este caso de los billetes. Eso ha sido así y así seguirá siendo; lo único que podemos hacer es permanecer, en la medida de nuestras posibilidades, lo más al margen posible.

Respecto a los dos libros que faltan de la lista, si te digo la verdad ni siquiera los anoté, no eran significativos. Imagino que serían un par de ensayos del tipo vamos a lamerle el culo al Papa o a los Borbones (premio para el caballero de la primera fila), algo así...

En cuanto a lo de las necesidades humanas, estoy totalmente de acuerdo en lo que dices. Hace años que me interesa todo lo relacionado con esas "debilidades" humanas. Es alucinante la capacidad del ser humano de mirar hacia otro lado cuando un pensamiento le incómoda. El tema de la invención, crecimiento y mantenimiento de las religiones me parece fascinante; si no he puesto por escrito aún lo que pienso sobre ello es porque tendría que irme del país, o al menos de esta ciudad tan beata. Aunque pensándolo bien, no me importaría irme, que me excomulgaran y desterraran jejeje.

En fin, aquí hay tema para una buena charla, de esas de cervecita, aperitivo, comida, café y copa...

Un beso.

Víctor L. Briones Antón dijo...

Al primer párrafo sí en parte. El sistema está de un enconado que da miedo y no respeta nada, de acuerdo, que es probable que nosotros no veamos cambios significativos, también de acuerdo. Pero que haya que permanecer solo mirando, pues no. Hay formas de comerciar que tienen que ver con distribuir y no con acumular o ahogar al de al lado para tener más. Una vez pasada la decepción con el mundo que me rodea ahora empiezo a encajar lo humano en toda esta vorágine. Como tu dices hay que permanecer al margen para que no nos aniquile (al menos yo ya no puedo con tanta crueldad y mirar para otro lado), pero también buscar la alternativa, aunque sea sólo para aprender o para poder estar vivos nosotros.

Y bueno, alguien dijo seguro eso de que la conciencia duele. Estar despierto al sinsentido de estar vivo es de lo más inquietante. Pero estar dormido es no ser humano, al menos no con plenitud, es vivir una inercia, hablar de libertad sin la más mínima intención de ir a por ella. En fin, aun nos quedan muchas vidas a medias que ver, la nuestra mismo, a pesar de los pesares, es complicada de llevar adelante.

Tengo un alma, que en nada tiene que ver con ese concepto beato y cristiano, no es algo que haya que salvar, no es algo distinto de mi cuerpo sino algo más, algo que me define y que incluye todas mis poetencialidades (en esto también pienso yo mucho) y ni religión ni sistema se preocupan por que yo pueda desarrollar mi plenitud, así que yo no me preocupo por ellos. En fin es un tema que da para horas y horas, así que esperaremos a ese aperitivo. Y me dejo atrás el desarrollo de la individualidad para consumir y no para ser, la falacia de la crueldad del sistema asimilada a los preceptos de la evolución de las especies... y duran y duran!

En fin que nos van a faltar cervezas. Tú ve buscando un lugar de exilio que yo me voy contigo y nos hacemos dos "bungaloses" en terrenito apartado (aunque esto suene a brokeback moountain, es sólo casual, juas)

Ismael dijo...

Por supuesto, me refería a mantenernos al margen de esa forma de actuar, de esos chupasangres que buscan únicamente el benéfico propio aun a costa de pisotear a quién haga falta.

Podemos y debemos hacer algo. Nuestro campo de acción es limitado, de acuerdo, pero tú lo has dicho: la conciencia duele. Siempre digo que yo nací en 1978 y que yo no he inventado nada: me encontré con una sociedad absurda, edificada sobre pilares absurdos y mezquinos, donde los sistemas (políticos, económicos, religiosos) son una basura de la que no quiero formar parte.

Por desgracia, tenemos que vivir rodeados de ese absurdos e inmersos en él más de lo que nos gustaría. Pero hay acciones, pequeñas acciones tal vez, una detrás de otra, que al menos me hacen abrir los ojos, mirar a un lado y a otro, sonreír y pensar que estoy haciendo lo correcto.

Vivimos en una sociedad en la que solo preocupa el aquí y el ahora, el amasar fortuna sin ser conscientes de que los ataúdes no tienen bolsillos. Lo humano, como dices, hay que encajarlo, pero simplemente porque lo humano esta enterrado bajo gruesas capas de estiércol.

Paso de Brokeback Mountain, pero lo del exilio me atrae cada día más. Y que no falten cervezas, por supuesto...

Argax dijo...

A mí no es que me atraiga el exilio, es que lo voy viendo hasta necesario.
Otro tema que me obsesiona últimamente es qué exigen las ciudades, sean más grandes o más pequeñas, pero qué exigen? Me parecen terrenos totalmente improductivos, el escenario de esa avaricia y acumulación sin sentido de la que tu hablas, como el tablao que se pone para el espectáculo flamenco, pero uno cutre, uno que nos dicen que está medido y mil veces ensayado pero al que se le ven las costuras y la improvisación por todos lados.

En fin ya hablaremos del exilio. Y sí yo sólo quiero estar al lado de personas. Quiero poder vivir hasta el último día de mi vida diciendo con la seguridad de que he sido coherente con mi humanidad y con esa pastiche del que te he hablado arriba, este alma de calvo.

En fin apañero, me voy a preparar unos macarrones de la libertad ;)

Ismael dijo...

Punto y seguido al capítulo sobre la necesidad del exilio y otras cuitas.

Un beso y que te aprovechen esos macarrones.

Anónimo dijo...

Se llama Paulo, Paulo Coelho :)

Buena entrada. Ha sido todo un descubrimiento tu blog.

Saludos,

Ana

Ismael dijo...

Corregido. Gracias por el apunte y por tus palabras, Ana.

¡Un saludo!