viernes, 19 de febrero de 2016

Salamanca, Las Hurdes... ¡allá vamos!

Vacaciones. Diez letras que logran arrancar una sonrisa a cualquiera. La semana que viene estaré de v-a-c-a-c-i-o-n-e-s. ¡Paren las máquinas, que yo me bajo! Y mi intención es aprovecharlas al máximo.

Para empezar, el lunes pondré rumbo a Salamanca. A mi mujer y a mí nos encanta la ciudad (en realidad, toda Castilla y León) y queremos volver a disfrutar de sus calles, sus monumentos, su ambiente, su frío (sí, nos gusta el frío)… y sus bares de tapas.

No faltará, por supuesto, la correspondiente visita a algunas de las librerías de la ciudad. Me hubiera encantado entrar por última vez en la Librería Cervantes, pero no será posible: su anunciado cierre se ha producido esta misma semana. No obstante, estoy deseando volver, por ejemplo, a la Librería Anticuaria La Galatea y perderme un buen rato entre sus anaqueles.
El miércoles dará comienzo la segunda parte de nuestro viaje. Objetivo: Las Hurdes. Hace algunos años estuvimos en La Alberca, uno de los pueblos más bonitos que conozco, y en esta ocasión queremos visitar Las Hurdes cacereñas.

Estableceremos el campo base en Caminomorisco, donde hemos alquilado una pequeña y acogedora casa rural. Desde allí recorreremos una comarca que tiene mucho que ofrecer: un sinfín de poblaciones y alquerías, despoblados, naturaleza, historia, leyendas…

He leído mucho sobre esa zona, olvidada durante mucho tiempo y creo que maltratada en demasiadas ocasiones. La famosa visita de Alfonso XIII a la zona en 1922 y la no menos célebre película documental de Luis Buñuel, Tierra sin pan (1932), contribuyeron a colgar al hurdano el sambenito de pueblo atrasado y anclado en el pasado.
Las imágenes están ahí y es cierto que en aquella época la comarca apenas había evolucionado, pero a día de hoy Las Hurdes es una zona rural casi como otra cualquiera. Mantiene sus tradiciones y cierto aislamiento debido a unos accesos complicados (está enclavada entre la Sierra de Gata y la Sierra de Francia), pero la leyenda negra de este lugar en pleno siglo XXI no es más que eso, leyenda.

Aún así, la hurdana es tierra de misterios. Son muchas las historias que cuentan los propios habitantes de la zona. El bestiario hurdano es amplio, así como la lista de fenómenos extraños de los que son testigos los vecinos de las numerosas alquerías repartidas por el norte de la provincia de Cáceres.

El Duende de Ladrillar, el Macho Lanú, el Niño Blanco, la Pantasma o Pantaruja, el Espanto de Rubiaco, el Tío del Bronci… Seres de todo tipo, sombras errantes, luces que aparecen de la nada y se acercan a los aterrados testigos (con letales resultados en algunas ocasiones), aparatos extraños que surcan el cielo hurdano a muy poca distancia del suelo… Son innumerables los casos registrados de este tipo de fenómenos, que hacen de esta parte del país un lugar aún más interesante, un valor añadido que sumar a sus maravillosos parajes naturales, a sus fiestas tradicionales y sus poblaciones, algunas de las cuales siguen manteniendo la esencia de antaño.

Parece que el General Invierno estaba esperando que fuéramos a aquella zona para presentarse. Hará frío, mucho frío; puede que las temperaturas ronden los cero grados, que haga su aparición la niebla e incluso la nieve, pero estaremos preparados. No hay nada que no se pueda solucionar con un buen abrigo o una buena chimenea.

Si alguien quiere hacerme alguna sugerencia, ya sea de algún lugar que visitar, algún sitio donde comer bien o alguna historia/leyenda/misterio de la zona, lo agradeceré. No dudéis en contactar conmigo comentando esta entrada o escribiéndome un correo a escritosdeunhereje@hotmail.com

El viaje está a punto de comenzar…

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