miércoles, 2 de marzo de 2016

Un viaje muy especial a Salamanca y Las Hurdes

Ya estamos de vuelta de nuestro viaje por Salamanca y la comarca cacereña de Las Hurdes. Atrás quedan unos días inolvidables que nos han permitido conocer una zona muy peculiar de nuestra geografía.

Habíamos estado en Salamanca en varias ocasiones; eso nos ha permitido no tener que andar con prisas por ir de un lado para otro visitando las catedrales, la Universidad, San Esteban, la Casa de las Conchas, la Pontificia, Plaza Mayor y tantos y tantos lugares dignos de conocer allí. Hemos tenido más tiempo para pasear y hacer una visita diferente a las anteriores.

Por supuesto, estuvimos en algunos lugares  como la imprescindible Plaza Mayor, paseo por la zona de los Dominicos, cielo de Salamanca, puente romano sobre el Tormes, cueva de Salamanca, torres de la Clerecía, casa-museo de Miguel de Unamuno... Siempre hay cosas que descubrir o revisitar a orillas del Tormes.
En los próximos días es mi intención publicar una serie de artículos sobre el viaje. Mi objetivo es escribir sobre algunos temas que creo interesantes sobre Salamanca y Las Hurdes. De la ciudad castellano-leonesa, por ejemplo, quiero comentar nuestra ruta por los bares de tapas de la zona centro y por la calle Van Dyck, así como la ruta que hicimos por tres maravillosas librerías de la ciudad: La Nave, Mundus Libri y La Galatea, así como nuestro paso por la tristemente desaparecida librería Cervantes.

En cuanto a Las Hurdes, me gustaría transmitir mis impresiones sobre lo que hemos encontrado en esa legendaria comarca. La leyenda negra se ha cebado con los hurdanos desde hace décadas y quiero contar nuestra reciente experiencia.
Espero poder cumplir con mi objetivo de publicar al menos tres artículos en los próximos días sobre todo esto; para ello me serán de gran ayuda las fotografías realizadas y mi diario de viaje. Mi libreta Moleskine es la que custodia mis recuerdos y la que saca las castañas del fuego a mi limitada memoria.

Baste como aperitivo lo siguiente: Salamanca es una ciudad preciosa, muy viva y con mucho que ofrecer. Sus bares de tapas son por lo general (hay de todo) muy recomendables y sus librerías para quedarse a vivir en ellas. Por otro lado, la comarca de Las Hurdes es sorprendente, muy sorprendente. Espero saber transmitir lo que hemos vivido allí.

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