miércoles, 1 de junio de 2016

'La maniobra de la tortuga', Benito Olmo

Benito Olmo
Suma de Letras (2016)

Apuntad este nombre: Manuel Bianquetti. Estoy seguro de que este personaje dará muchas alegrías a partir de ahora tanto a los lectores como a su creador, el escritor gaditano Benito Olmo. No soy lector habitual de novela negra; no obstante, creo que una buena historia engancha más allá del género en el que se clasifique, y La maniobra de la tortuga tiene calidad suficiente como para lograrlo.

El inspector Manuel Bianquetti es un policía fuera de lo común: de dos metros de altura, perennes ojeras, manos enormes, pálido como la cera y eterno abrigo negro, es trasladado a Cádiz desde Madrid por circunstancias que Olmo se encarga de desvelar a lo largo del libro. Los firmes principios éticos y morales de Bianquetti lo convierten en un inconformista que vive permanentemente enfrentado a sus superiores; cuando está seguro de seguir la pista correcta no hay nada ni nadie que lo detenga hasta alcanzar su objetivo. No, la disciplina no es su fuerte, pero es el tipo que cualquiera de nosotros querría que se encargara de ayudarnos en caso de apuro.

Desterrado en los archivos de la Comisaría Provincial de Cádiz y abocado a una anodina existencia entre papeles y aburridos quehaceres, todo cambia el día en el que el cadáver de Clara Vidal, una joven colombiana de 16 años, es encontrado en un contenedor de la Zona Franca gaditana. Poco después es detenido Fredy Guzmán, novio y presunto asesino de la chica. Un caso que parece claro para todos, excepto para Bianquetti, cuyo aletargado instinto de sabueso despierta y le obliga a iniciar una investigación por su cuenta.

Sus pesquisas le llevan a diversos puntos de la geografía gaditana, desde la capital a Jerez de la Frontera, pasando por lugares como San Fernando, Puerto Real o El Puerto de Santa María. Por el camino descubre un mundo sombrío de intereses, Poder y corrupción en el que debe entrar de lleno para resolver el asesinato de Clara Vidal.

Al mismo tiempo conocemos la historia de Cristina, una enfermera del Hospital Universitario de Puerto Real que arrastra un drama personal que la obligó a dejar Granada para comenzar una nueva vida en la provincia gaditana.

Cristina y Manuel son los protagonistas indiscutibles de la novela. Dos personajes que desde el principio parecen destinados a encontrarse. Ambos tienen muchas cosas en común, huyen de un pasado marcado por la violencia y son personas solitarias. Es inevitable que sus historias confluyan en un determinado punto de la narración y Olmo consigue que el lector se pregunte qué implicaciones tendrá para la trama dicho encuentro.

Otro de los grandes protagonistas del libro es el escenario elegido por el autor. Una decisión arriesgada y reivindicativa; Benito Olmo ha querido huir del cliché de ciudad carnavalera y alegre de Cádiz para mostrarnos su lado más sombrío y macabro. Si la ciudad festiva es real, no lo es menos la asolada por el paro, la pobreza y la delincuencia. Olmo no es ajeno a ello y lo refleja a la perfección en la novela. No cabe duda de que Cádiz aporta un sello muy especial a la obra.

Tras un interesante prólogo de César Pérez Gellida, el capítulo introductorio (capítulo 0) sumerge al lector de lleno en una escena que no comprenderá hasta que avance en la lectura, una escena cargada de acción en la que Bianquetti recibe una paliza por parte de unos desconocidos. Desde ese momento Olmo presenta en orden cronológico, salvo leves saltos narrativos totalmente justificados, las dos historias principales: el asesinato de la joven colombiana y la investigación de Bianquetti, por un lado; y el día a día de Cristina, por otro. Desarrolla una trama bien construida que mantiene al lector en alerta permanente y con ganas de conocer quién asesinó a Clara Vidal, si su asesino pagará por ello y si Cristina y Manuel se encontrarán en algún momento, algo que parece evidente tal como he indicado anteriormente. El ritmo de la narración va in crescendo a medida que Bianquetti profundiza en la investigación y los capítulos cortos aportan frescura a la lectura.

Después de autopublicar sus dos novelas anteriores, Caraballo (Entrelíneas, 2007) y Mil cosas que no te dije antes de perderte (Círculo Rojo, 2011), Benito Olmo ha dado el salto a la edición tradicional haciendo su entrada por la puerta grande, de la mano de Suma de Letras, perteneciente al grupo Penguin Random House. Si las ventas se lo permiten, y me caben pocas dudas al respecto, estoy seguro de que volveremos a tener noticias de Bianquetti. Olmo se siente cómodo escribiendo novela negra y, ya sea con este u otros personajes, le quedan muchas historias que contar. Si mantiene el nivel mostrado en La maniobra de la tortuga, bienvenidas sean.

2 comentarios:

Fesaro dijo...

Se merece una segunda historia

Ismael dijo...

La tendrá, estoy seguro.