martes, 12 de julio de 2016

Un verano con libros

Verano. Época en la que la actividad editorial parece detenerse casi por completo de puertas afuera. La labor interna, no obstante, es intensa. Preparar las novedades que publicarán a partir de septiembre es una ardua tarea que los editores llevan a cabo de forma discreta, en una carrera contrarreloj para que todo esté listo tras el periodo estival y puedan ofrecer libros de calidad a sus lectores, una temporada más.

Los escritores, por su parte, continúan pergeñando historias en estas fechas. Es tiempo de tomarse unos días de descanso y ordenar ideas. Los libros que publicarán a partir de septiembre ya están en manos de las editoriales y es el momento de pulir detalles, para que la obra llegue al lector en las mejores condiciones posibles.

Decía Borges que ordenar bibliotecas es ejercer de un modo silencioso el arte de la crítica. Ese es uno de mis objetivos en este verano; ya que tendré que permanecer en la ciudad por trabajo, quiero aprovechar para, de una vez por todas, hacer inventario de mis libros. Ayer ordené algunos, comprobando una vez más la necesidad de hacer una lista de los libros que componen mi biblioteca. Son muchos los volúmenes que se acumulan (casi 2000) y aunque la mayoría están ordenados por el apellido del autor, se hace necesario disponer de un registro que ayude a localizarlos con más facilidad.

Al mismo tiempo, quiero ejercer ese silencioso arte de la crítica del que hablaba Borges. Muchos de mis libros tienen su historia y, leídos o no, quiero que permanezcan en su lugar. Otros, en cambio, tendrán que salir y dejar hueco a los que vengan después. En mi biblioteca hay libros duplicados, libros leídos que no deseo conservar, otros que sé que nunca leeré...

Aunque soy y siempre seré un firme defensor del libro en papel, he de reconocer la comodidad del formato electrónico a la hora de almacenar y ordenar libros. En mi Kindle tengo unos 300 títulos que apenas ocupan el espacio de un solo libro de bolsillo. Una ventaja que se amplía cuando me dispongo a viajar; en lugar de cargar con 4 o 5 ejemplares, es suficiente con llevar el e-reader para tener lecturas de sobra. En cualquier caso, sigo prefiriendo el formato papel y no creo que eso vaya a cambiar.

Ayer aproveché también para ordenar mis lecturas, reseñas y entrevistas pendientes, al menos las más inmediatas: 14 libros, 7 leídos y otros tantos por leer; 12 reseñas pendientes y 2 entrevistas, una por hacer y otra hecha, a falta de transcripción. Un no parar, teniendo en cuenta además que la lista no para de crecer.

Verano. Época de preparar proyectos que irán viendo la luz a partir de septiembre. Semanas en las que seguiré leyendo, escribiendo y haciendo acopio de material para la vuelta al cole. Corto y cierro... de momento.

2 comentarios:

Víctor L. Briones Antón dijo...

Vaya lista 'mai güeapon'. La mía no es tan extensa pero también tengo pensado aprovechar este veranos para dar salida a las tareas lectoras y escritoras pendientes.

Felices lecturas querido!

Ismael dijo...

Todas las tareas lectoras y escritoras pendientes son bienvenidas. Hay otras que no lo son tanto y no tenemos más remedio que comérnoslas con papas, así que disfrutemos de lo que nos gusta.

¡Feliz verano y felices lecturas!